Capítulo 11

2346 Palabras

Al día siguiente, Allan despertó muy temprano. Eran las cinco de la madrugada y sus ojos ya estaban abiertos. No pudo volver a dormir, como si el sueño hubiera sido apartado de su cuerpo. Se levantó de la cama ya resignado y se dio un baño. Bajo el chorro de agua tibia se debatió su comportamiento de la noche anterior. Había sido un idiota. Bien, nadie objetaba eso. Pero se debió más a la vergüenza que sentía hacia su amigo y su familia. No tenía por qué haber sido visto en ese estado por la chica, y eso era algo que jamás se perdonaría. ¿Cómo se supone que la vería a los ojos? Ella trabajaba para él, ¡compartirían su oficina por todos los cielos! Estaba arruinado, por completo arruinado por sus tonterías. Y lo peor era que no podía zafarse de ella, de nada de eso. Su situación era críti

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