Marcus llegó a la mansión como alma que se la lleva el diablo, estaba desesperado, de mal humor y con los nervios de punta, todo era una jodida pesadilla, no podía creer que Catherine le hubiera hecho eso, no la reconocía, aunque siempre había sido impulsiva, esta vez no podía perdonarla, estaba poniendo en riesgo su vida y la de sus hijos, no comprendía como podía ser más importante destruir a los Calis que su propia seguridad. Víctor vio muy mal a su cuñado y se acercó a él mirando a su espalda. —¿Y Catherine? —Tenía conocimiento de que había ido tras ella, no quería que se arriesgara y menos con personas tan peligrosas como lo eran los Calis. Marcus negó, no había querido ir a la casa de seguridad, donde se encontraban sus hijos para que no lo vieran de esa forma, se sentía traicion

