—¿Es por él, que quieres dejar el caso?
—Yo... —Catherine no sabía cómo explicarse, se sentía una mentirosa ante los ojos de todos al ocultarles su pasado, pero ahora que se había desahogado con Erick se sentía más aliviada, no tenía caso que lo siguiera negando, necesitaba liberarse—. Siento haber ocultado que Marcus es mi esposo. —Erick acarició su mejilla.
No estaba molesto, aunque si un poco sorprendido, ahora entendía por qué D'monte había ido a su casa y porque estaba tan extraña, le alegraba al menos saber que Catherine había podido escapar de una vida como esa.
—No te preocupes. Supongo que ahora tendré que cuidarme las espaldas. —La rubia abrió sus ojos y negó.
—Le dije que si te hacía algo me iría de la ciudad —le explicó.
—No creo que eso lo detenga...
—Ha funcionado en el pasado. —Erick se mordió el labio dándole un beso rápido en los labios.
—No puedes dejar el caso, ahora menos que antes. —Catherine torció el gesto y se separó de él, Erick no entendía su postura—. Hay algo que tienes que saber de D'monte. —Su mirada se tornó seria.
—¿Qué pasa con él?
—Es un aliado de la DEA. —Larsson pudo apreciar como los hermosos ojos azules de su novia se agrandaban en sorpresa—. Mira... necesitas saber la historia.
—Por favor. —Claro que quería saberla. —¿Cómo es que él y ustedes...? ¿Desde cuándo?
—Tranquila. —Alzó las manos para que se calmara, estaba ansiosa—. Fue hace muchos años, la guerra entre los D'monte y los Milani se desató al grado de que personas importantes murieran, los padres de Marcus y su...
—Su hijo... —Catherine agregó y se quedó pensativa. Marcus le había contado esa historia, donde también su propio padre perdió la vida, lo que jamás imaginó fue que se hubiera asociado con la policía.
—Veo que lo sabes... Marcus nos pidió aliarse, fue así que pudimos atrapar a la familia Milani, y a cambio él se quedaría como un intermediario sobre los nuevos delincuentes. Daría a uno de los suyos y a cambio lo dejaríamos en paz para que siguiera haciendo su trabajo. Si lo ves de otro modo él le vendió el alma al diablo, pero se convirtió en el rey de la ciudad, todo mundo lo conoce y teme sin saber que solo es un títere de la DEA. —La rubia meditó sus palabras, era impensable que Marcus se dejara manipular de esa manera, debió de estar realmente desesperado para recurrir a ellos.
—¿Qué tiene que ver Serkin en todo esto? —preguntó expectante.
—Luke Serkin era uno de los socios de los D'monte en ese entonces, todo indica que él los traicionó con los Milani, siendo el causante de la muerte de sus padres e hijo. —Catherine estaba recopilando toda la información en su cabeza, tantas cosas que no supo cuando estaba con él, por miedo al saber algo que no debía—. Sin embargo, sabes que esa no es la razón por la que vamos tras él.
—¿Por qué si mato a su familia, Marcus fue a una fiesta en su casa?—. Inhaló rápidamente cuando lo descubrió. Entonces todo tuvo sentido.
—Lo has resuelto...
—Quiere venganza —musitó. Y tenía que admitir que al saber que también él había sido el culpable de la muerte de su padre quiso lo mismo.
—Catherine, Serkin es alguien muy importante para la DEA incluso más importante que Marcus, él tiene la USB que contiene la información de miles de distribuidores de todo el continente occidental y americano. —La tomó de las manos, tenía que entender esto antes de que diera un paso hacia atrás y abandonara el caso—. Ahora lo más cercano a él es Marcus, es más que evidente que no nos dirá nada de él sí se lo preguntamos amablemente, por lo que me dijiste. Luke ni siquiera sospecha que D'monte quiera matarlo y si tú no hubieras estado ahí, esa noche lo hubiera hecho. Tenemos que evitarlo a toda costa.
—Si, pero que se supone que tengo que hacer yo. —Erick entornó los ojos, era tan obvio.
—Tienes que acercarte a Marcus y descubrir que es lo que planea hacer o si incluso Luke le ha confiado información. Dijeron que hablarían de negocios, pero no sabemos de cuáles. —Catherine negó rotundamente ante la idea.
—No, yo no puedo hacer eso, Marcus aún siente algo por mí, pensará que quiero intentarlo de nuevo...
—Eso es perfecto. —Shay lo miró con arrebato ¿Le estaba pidiendo lo que ella creía que era?—. Velo de este modo, es como matar a dos pájaros de un tiro, vigilar a Marcus mientras descubres más información sobre Serkin y lo atrapamos antes de que lo mate. Tal vez D'monte no sea su único enemigo. —Erick alzó una ceja expectante.
—No te importa si él trata de...
—Cat, confío en ti. Sé que puedes ser muy profesional, pero si te sirve de algo, no tengo problema si usas cualquier tipo de técnica de convencimiento. —La rubia se quedó muda, estaba más que segura que Marcus jamás lo hubiera dejado hacer algo como eso, aunque le permitiera saber cosas que necesitaba. Meneó la cabeza y borró esa idea de su mente, no era saludable que estuviera comparando a Erick con su esposo.
"Porqué era obvio que Marcus le ganaba en todos los aspectos" agitó con más fuerza su cabeza cuando fue consciente de sus pensamientos.
—No estoy segura de poder hacer esto... —Aun estaba indecisa.
—¿A qué le tienes miedo, bebé? Todo estará bien, tú y yo lo estaremos, al igual que Marcus cuando todo esto acabe. Imagina el ascenso de nuestras vidas y nuestra vida juntos. —Se maldijo por qué a pesar de querer imaginar su vida en el futuro no podía, solo se veía en blanco ante un futuro incierto que sin saber se teñiría de escarlata.
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—¿A dónde vas mamá?. —Mia se asomó por la pequeña abertura de la puerta de la habitación de Catherine mientras esta se vestía y arreglaba frente al espejo.
—Voy a hacer un encargo del trabajo. —Suspiró pesado y movió su mano para que pasara sonriéndole dulcemente. Supo que algo rondaba por su cabeza cuando la vio con ese semblante distraído. La mayoría de las veces siempre acudía a ella y le decía lo que le pasaba y esperaba que así fuera siempre, incluso cuando entrara a la pubertad.
—¿No vas muy sexy para eso? —Tenía razón, estaba con unos pantalones ajustados y una blusa de escote en V de satín color blanco que dejaba ver un poco sus lechosos senos. No podía decirle que esa era la idea.
—¿Qué pasa, corazón? —Desvió la atención de ella y se concentró en su hija. Mia miró sus manos y luego miró a su madre sobre el reflejo del espejo.
—Oye, sabes que puedes decirme lo que quieras ¿no? —Mia asintió—. ¿Alguien te lastimó? ¿Te tocó? —Ya se estaba preocupando, pero el alivio la invadió cuando su pequeña hija negó—. ¿Entonces que pasa?
—¿Por qué tú y papá no están juntos? —Catherine no imaginó que ese fuera su pesar, sin embargo, lo entendía. Ya estaba grande, lo suficiente para darse cuenta de las cosas. Entonces la abrazó fuertemente.
—Sabes, hay veces que las personas no congenian sobre lo que piensan y hay problemas...
—¿Ya no se aman? —La rubia estaba asombrada de cómo Mia podía hablar del amor con tanta naturalidad. ¿Pero como le decía que seguía amando a su padre con tanta intensidad como la primera vez que lo conoció? Sería complicado explicarle la razón de por qué no estaban juntos.
—Es complicado... Es mejor que dejemos el tema para después ya es tarde y llegaré retrasada. —Catherine se escudó, girándose para seguir con los suyo sobre el espejo.
—Diego y yo queremos a nuestros padres juntos, como una familia. —Dijo y se fue corriendo. Shay se quedó descolocada, no tenía idea de cuanto sus hijos necesitaban de sus padres hasta que lo dijo con tanto ímpetu. ¿Estaba haciendo algo mal?
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Estar de nuevo ahí la hacía sentir nostálgica, observó a su alrededor, todo parecía exactamente igual, incluso Dong se veía así, como si el tiempo se hubiera detenido.
—¡Catherine! —La voz de Sasha la sacó de sus pensamientos y se giró sobre sus talones al escucharla.
Ella estaba preciosa, ahora tenía más largo su cabello de color n***o, el cual saltaba mientras caminaba con rapidez hacia ella. La abrazó efusiva. Tenían tanto tiempo sin verse, el mismo desde que salió de esa casa.
—¿Cómo estás?... —La saludó.
—Déjame verte. —La escudriñó cuando terminó el abrazo, no dejó de sonreír—. Estás espectacular. —Catherine se ruborizó. Tal vez Mia tenía razón al decirle que iba demasiado sexy.
—Pero que dices, tú eres la que se ve así, el matrimonio te ha sentado muy bien —Sasha río, era verdad se sentía muy feliz con Víctor.
—Ay tanto que quisiera contarte, pero sé que no has venido por mi ¿Oh si? —Catherine desvió la mirada, apenada—. Marcus me contó lo que pasó. —Debió imaginarlo, seguramente todos ahí sabían que era policía.
—Cambié mucho cuando me fui de aquí...
—Pero que cambio —su voz se escuchó más seria—. Jamás entendí que problemas pudieron tener entre ustedes, se veían tan enamorados y si, tal vez Marcus no se comportó como debía cuando pasó lo de Jessica, sin embargo, yo sé que él te ama, aún lo hace... y mucho.
—Sasha, no solo su actitud fue la culpable de mi decisión, quisiera creer que me ama como dices, pero en su momento no lo demostró así. —La azabache se quedó pensativa y abrió sus ojos cuando creyó comprender.
—¿El maldito de Marcus se atrevió a engañarte? —exclamó molesta y sorprendida. Catherine solo se limitó a mirarla.
—No tiene caso recordar el pasado, ya está olvidado. —Se encogió de hombros, prefería cambiar de tema.
—Merece sufrir ahora —Sasha habló para sí misma.
—¿Disculpa?
—Se hundió en la depresión cuando supo que tenías a alguien más, ahora entiendo que se lo merece. —Bufó molesta—. Si quieres verlo esta en su recámara, no ha salido de ahí desde ayer, así que tal vez esté dormido.
—¿Puedo pasar así? —Señaló las escaleras.
—Oh vamos. —Río—. No creo que mates al padre de tus hijos. —Palpó su hombro y empezó a caminar hacia la cocina—. Cuando termines de hablar con él quisiera charlar un poco si te queda tiempo. —Sonrió de nuevo.
—No creo tardar mucho con tu hermano, solo le haré unas preguntas. Te buscaré en un momento. —Ambas asintieron. Catherine caminó con paso decisivo hacia las escaleras, no necesitaba que nadie la guiara, conocía esa casa como la palma de su mano.
Al llegar a la habitación que alguna vez ambos compartieron, se dedicó a tocar suavemente, esperó unos segundo sin escuchar respuesta hasta que repitió de nuevo la misma acción sin tener éxito alguno. Seguramente estaba durmiendo como le dijo Sasha, miró con indecisión el pomo de la puerta, tenía dos opciones, irse y regresar después o entrar y despertarlo. Se mordió el labio. Optó por la segunda opción, ya estaba ahí, no perdería el tiempo en formalidades.
Entró ruidosamente a la habitación para que se despertara si estaba dormido, pero cuando observó la cama vacía frunció el ceño. Su cuerpo se giró cuando escuchó como la puerta del baño se abrió, y entonces se paralizó cuando vio a Marcus totalmente mojado, con una toalla enredada sobre su cintura, secando su cabello con una toalla más pequeña.
Sus ojos negros se conectaron con los suyos y no podía negar que estos se desviaron para contemplar el espectacular cuerpo de su esposo, había olvidado lo malditamente caliente que era y entonces empezó a sentir calor. ¿Esto era normal? Carajo, claro que no lo era, su mente divagó en los recuerdos, en como su lengua recorría cada abdominal hasta llegar al índice de su pelvis y le hacía el más delicioso y placentero sexo oral antes de que él se lo hiciera a ella.
Tragó grueso, de pronto se sintió sedienta, era una total locura sentirse de esta manera, pero no lo era tanto cuando se trataba de él, su maldito Adonis, seguía siendo el mismo y para su mala suerte no había cambiado en nada, porque la delgada toalla remarcaba perfectamente su prominente ¿Erección?
Sus ojos subieron a su rostro, Marcus estaba con la mandíbula tensa y sus ojos brillantes.
—No puedes culparme cuando me ves de esa forma. —Su voz sonó aterciopelada y se acercó lentamente hacia ella—. Sé que recuerdas lo que te hacía cuando me veías así. —Catherine dio un paso hacia atrás chocando con la cama, para su mala suerte lo recordaba tan bien.
—N-No te atrevas a acercarte —dijo con dificultad.
—¿Y si no que? ¿Vas a golpearme como esa noche? —La tomó de la cintura pegando su cuerpo tembloroso al de él, el cual seguía mojado por las gotas que desprendía su cabello. Se inclinó sobre su cuerpo y le susurró sobre sus labios—. ¿Por qué no te dejas de juegos y aceptas que aún me amas, gatita?