Se estaba cansando de la situación, los días iban pasando y cada día veía menos resultados. Era por eso que ahora esperaba a regañadientes en la recepción del Bufete Tuan. Se había encontrado con Liz, le dio mucho gusto verla después de unos años, ahora estaba más delgada y no reparaba en presumir el hermoso anillo en su mano.
—Tenemos que conocer al afortunado. —Catherine le guiñó un ojo antes de ser interrumpidas por la secretaria de Víctor.
—El señor D'monte la espera en la oficina del abogado Tuan —dijo amable.
Caminó con paso decisivo hacia ella y entró sin tocar. Marcus alzó la mirada al escuchar como abrían la puerta sin aviso y observó a la rubia, conocía esos ojos, estaba molesta ¿Aún seguía así por lo de Janet? ¿O era a caso que había otra razón? Se puso de pie cuando ella no se sentó en una de las sillas como esperó.
—¿Dónde está el policía inútil? —dijo bromista mirando sobre su hombro. La rubia no parecía muy contenta con la broma y se paró en jarra.
—Basta de bromas, quiero que me hables claro y me digas si vas a ayudarme con Serkin o prefieres que lo haga sola —preguntó exasperada. Necesitaba respuestas.
—Sacaste las garras, gatita.
—No me digas así, ya te lo dije. —Lo reprendió—. ¿Hasta donde puede llegar tu descaro? Tratas de seducirme cuando tienes a otra persona a la que le debes respeto, jamás vas a cambiar.
—¿Sigues celosa por lo de Janet? —Sonrió socarrón.
—No estoy celosa de nadie, ni mucho menos me interesa como se llama tu novia. —Lo señaló con hostilidad—. Nuestro trato será solo por Serkin ¿o es que a caso no te interesa terminar con esto de una buena vez? —Marcus borró su sonrisa, tenía que admitir que tenía razón, aunque el juego era divertido tenía que poner atención a lo importante.
—Te ayudaré a recuperar lo que quieres. —Catherine asintió satisfecha. Por fin—. Han pasado situaciones con Luke que deberíamos hablar. Tú me dirás lo que sabes y yo te diré lo que sé. ¿Trato?
—Trato. —Marcus le señaló de nuevo la silla para qué se sentara, esta vez estaba menos renuente y la tomó. Descolgó el teléfono marcando un número.
—Te espero en tu oficina, Si, ella está aquí... trae la información. —Colgó.
—¿Era Víctor? —Parecía ser.
—Sabes que no trabajo solo —exclamó sereno. Ahora la atmósfera entre ellos era más profesional, aunque seguía habiendo esa atracción mutua que dejaba al descubierto lo que ambos sentía, tratando de no ser tan evidentes.
—¿Serkin te ha propuesto algún negocio? —Marcus soltó un mohín nada convencido, era momento de poner las cartas sobre la mesa.
—Voy a hacer claro contigo. Si no he acabado con la vida de Luke como yo quiero fue por ti. —Se inclinó sobre el escritorio mirándola fijamente—. Si acepté a ayudar a la DEA fue porque tú me lo pediste y solo por eso. Voy a hacer que recuperes la información tan importante que quieres, pero después de eso, yo pondré final a esto como a mí se me plazca y discúlpame si no confío mucho en ustedes, no te diré más que solo lo que tengas que saber.
Catherine se quedó sin palabras, entendía su posición, sin embargo, esa no era la razón por la que no había podido formular respuesta. Jamás vio a Marcus tan audaz y firme, era una total locura que eso le pareciera tan sexy. Se lamió los labios, era tan vergonzosa su actitud, por suerte Víctor llegó a tiempo para salvar la situación.
—¿Interrumpo algo? —dijo mirando la curiosa escena—. Puedo regresar después si gustan—. Señaló la puerta casi girándose para salir.
—Pasa por favor. —Marcus lo llamó con la mano—. Supongo que recuerdas a Catherine. —Víctor se quedó quieto al verla y soltó una gran sonrisa antes de recibirla con un gran abrazo.
—¿Cómo has estado? —La pregunta de Tuan fue retórica, ya que conocía todo lo que había pasado o al menos casi todo.
—Bueno, deberíamos trabajar en esto. —Marcus carraspeó la garganta algo incómodo.
Los aludidos lo miraron perpetuos y después se acomodaron cada uno en una de las sillas. Víctor le entregó unos documentos y también tomó asiento en frente de ellos.
—Esas son algunas de las transacciones que se han registrado recientemente en una de sus cuentas en el país, después de casi 15 años de inactividad. —D'monte observó con detalle los estados de cuenta y alzó una ceja ante lo visto.
—¿Hay algún problema?. —Catherine se levantó y se acercó a él sin importar que tuviera que rodear el escritorio para llegar a su lado.
—Velo por ti misma. —El azabache pasó por alto su cercanía y le entregó los documentos.
—Ha tenido un incremento del 70% en su saldo, ¿Cómo es eso posible? —preguntó atónita—. A menos que...
—Luke ha regresado a las andadas —agregó Víctor cruzándose de piernas—. Quiere que Marcus vuelva hacer su socio y usar de nuevo sus barcos para exportación, tal vez ante su negativa le ofreció el negocio a otro.
—¿Te negaste? —Lo miró curiosa y extraña—. Pero, eso podría ser un gran oportunidad para acercarse a él.
—No estaba interesado hasta que tú pediste mi ayuda. —explicó—. Pero lo resolví o al menos eso creo. —Catherine miró a Víctor buscando una explicación a lo que el azabache había dicho, pero el moreno se encogió de hombros, no le correspondía decirle lo siguiente.
—Será mejor que me vaya, estaré por ahí si me necesitan. —Se puso de pie y se dispuso a salir de la oficina. Catherine caminó de nuevo hacia su lugar, estaba muy confundida, luego se giró para observar a Marcus.
—¿Qué trae he? —Señaló su espalda, frunciendo el ceño.
—Solo no le gusta la forma en la que estoy manejando las cosas. No pensé que Luke fuera tan listo para investigarme, y me tomó por sorpresa al decirme que le gustaría que le presentara a mi esposa... —El semblante de la rubia se deformó.
—¿Él sabe de mí?
—Es ahí donde todo cambia. Le comenté de Janet, ella se está haciendo pasar por mi esposa. La cena que tuve hace unos días fue para presentársela. —Marcus formó una línea con sus labios observando como Catherine asimilaba las cosas—. No te iba a poner en peligro, si él se enteraba de ti, era más que evidente que te investigaría y sabría que eres policía.
—Vaya... —No sabía qué decir—. ¿Y ahora?
—Ahora te vas a cambiar el nombre y vas a presentarte como una cliente...
—Pero, él va a reconocer mi cara como uno de los prepagos de la fiesta. —Marcus negó. ¿Cómo estaba tan seguro?
—Luke estaba lo suficientemente ebrio esa noche para no reconocer ni a su propia madre, fuer por eso que acepté ir con él desde un principio. Catherine, lo conozco como la palma de mi mano, así que confía... Jamás permitiría que hicieras algo que te pusiera en peligro. —Shay lo miró serena, algo le hacía confiar en él y asintió.
—¿Cómo me llamaré ahora?
—Sé que esto es trabajo de la DEA, pero me adelanté a los aburridos procesos. —Sacó unos documentos de su cajón y se los entregó.
—¿Qué es esto? —Empezó a hojearlos.
—Tu nueva identidad...
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Zola observó desde su lugar como Catherine miraba a un punto fijo, perdida en sus pensamientos. Aparte de cuidar a sus hijos, la convivencia de años las había hecho crear un lado afectivo y amistoso. Muchas veces, Shay le comentó como le hacía recordar a su madre, la cual estaba en otra ciudad con una de sus tías. La rubia solo la llamaba de vez en cuando, cuando Hyen supo lo de ella y Marcus su primer impulso fue regresar a Nueva York, Catherine no lo permitió, su madre estaba tranquila y muy a gusto donde estaba, además de que el doctor le había recomendado que la playa era un buen lugar para ella, la convenció de que se quedara, alegando que iba a estar bien junto a sus nietos. Aun así, la extrañaba mucho.
Zola se acercó a ella tocando cuidadosamente su brazo para no asustarla, estaba segura de que no se había percatado de su presencia. Catherine le sonrió gentil y se despabiló de sus pensamientos.
—¿Pasa algo? —Esperó no ser muy imprudente. Shay tomó su mano y negó sin dejar de sonreír, aunque esa sonrisa no le llegara a los ojos.
—Solo estoy pensando cosas del trabajo. —Caminó hacia el refrigerador, donde buscó la caja de leche—. En unos dias tengo que hacer algo importante, no quiero cometer ningún error. —Y en parte era verdad. Marcus le había puesto al tanto de lo que harían con Luke y tenía que estar preparada, pero también no podía dejar de pensar en su esposo.
Tomó un trago de leche desde el envase y Zola la miró mal.
—No le digas a los niños que me viste hacer esto. —Advirtió. La aludida entornó los ojos.
—Espero que todo salga como planeas...
—Yo también... —dijo mirándola seria. Palpó su hombro al pasar a su lado, directo a las escaleras—. Estaré trabajando un rato en mi habitación. Si los chicos quieren cenar calientas el pollo frito que les hice en la mañana, por favor. Les encantó.
—No te preocupes... — Zola respondió. Catherine caminó pausadamente escaleras arriba, estaba estresada con todo lo que estaba pasando últimamente, debía estar expectante para mañana, sin embargo, se sentía desanimada.
No entendía el porqué, tal vez había sido la pelea con Erick la que la tenía así o el tener que ver a Marcus más seguido. Cada vez que estaba con él su maldito corazón empezaba a latir desbocado, pidiendo su cercanía. Quería aparentar indiferencia, ser fría y lo lograba, pero al final del día se sentía como la mierda y más después de que pasara lo que tantas veces juró que no haría. Su cuerpo se sentía ansioso, había olvidado lo que se sentía estar con Marcus, como era que todos sus nervios y sensaciones placenteras se juntaran a la vez, lo extrañaba tanto, no podía negarlo más, lo seguía amando.
Sacudió su cabeza con fuerza, negando, esto se tenía que terminar, cumpliría con su trabajo y luego regresaría a su habitual vida, lejos de D'monte, eso era lo mejor. Abrió los documentos que le entregó esa mañana, su nueva identidad. Había pensado muy bien las cosas, Luke no era alguien fácil de engañar y con esto podrían despistarlo un poco. Alzó su identificación, mirando su foto junto al nombre de Susan Gi, tenía que admitir que el nombre le gustaba. Los guardo de nuevo y los puso en uno de sus cajones antes de encender la portátil, estaba a punto de empezar a trabajar cuando tocaron a su puerta.
—¿Si?
—Perdón Catherine, pero Erick está en la sala, dice que no le respondes las llamadas y que ha venido aquí hablar contigo, que no se irá hasta que lo hagas. —Zola sonó avergonzada. Shay miró su celular, efectivamente tenía quince llamadas perdidas, resopló cansina.
No quería verlo en este momento, pero tenía que hablar con él y ponerlo al tanto del plan de mañana, a pesar de sus problemas personales tenía que recordar que eran compañeros en el trabajo.
—Dile que suba, por favor... —Escuchó como los pasos de Zola se alejaron y segundos después se oyeron otros al subir. De nuevo tocaron a su puerta.
—Pasa... —musitó tranquila. Erick entró a la habitación con su rostro apacible, estaba arrepentido de todo lo malo que le dijo ese día.
—Amor, nena...
—Antes de que hables, solo quiero dejar las cosas claras. No voy a permitir que me vuelvas a insultar de esa manera y si no logramos convivir como buenos compañeros, será mejor que pida mi cambio de división. —Explicó irrefutable.
—No, no, estoy aquí para pedirte perdón, de verdad fui un idiota. —Se acercó a ella tomando sus manos para llevárselas a su boca, donde las besó castamente. Catherine lo miró atenta. Quería sentir algo, de verdad lo deseaba, pero cuando veía a Erick solo podía hacerlo con cariño.
Maldijo a Marcus en ese momento.
—Está bien, te perdono. —Larsson no podía creer lo fácil que había sido obtener su perdón, lo que no sabía era que Shay se obligaba a eso, por el bien del caso—. La verdad es que si no me hubieras venido a ver, yo hubiera ido a buscarte.
Erick se quedó sorprendido, no entendía.
—Hablé con Marcus... —Su mirada se endureció. —No me mires así, tú fuiste el de la idea de pedirle ayuda, ahora él tiene un plan. —Se giró y abrió el cajón donde guardó anteriormente los documentos de su nueva identidad.
—¿Qué es eso? —Señaló los papeles.
—Te explicaré lo que haremos mañana, es importante que todos participemos y lo hagamos con cautela, dejando atrás cualquier problema personal. Cualquier error nos podría costar la vida. —Erick se puso serio. Catherine tenía razón respecto a su preocupación y de verdad se esforzaría para dejar de lado cualquier roce con D'monte, pues a nadie le importaba más que a él que recuperaran el USB que tenía Luke en su poder.