Audrey sintió como una mano sacudía su brazo repetitivamente, hasta que cayó en cuenta que se había quedado dormida. Levantó su cabeza bruscamente mientras abría sus ojos, encontrándose con Froy, quien dio un paso hacia atrás mientras levantaba ambas manos. _Lo siento. No era mi intención asustarte. No pensé que te habías quedado tan profundamente dormida. La morena, aún algo confundida y somnolienta, se incorporó sobre el pequeño colchón. _¿Qué hora es? ¿Dónde estamos? _Bueno, son las nueve de la mañana y estamos en Florencia. _¿Ya hemos llegado? Froy asintió, y antes de poder decir algo al respecto, Nicolás apareció a su lado soltando una pequeña risa burlona. _Buenos días bella durmiente.-Audrey sólo le dedicó una mirada en silencio, por lo que él se dispuso a seguir habla

