Es una tontería además de una pérdida de tiempo que imagine lo que puedo hacer con un tío bueno en este lugar tan oscuro y en una de estas butacas tan cómodas cuando, en realidad, puedo llevarlo a la práctica. Y eso es justamente lo que voy a hacer. En el mismo momento en el que me pongo en pie las luces se apagan y la sala queda completamente a oscuras, salvo por la luz que procede de la gran pantalla. Sin embargo, al ser una película de terror casi todas las escenas son nocturnas. Si fuese otro tipo de película la luz sería muy blanca y no me daría el mismo nivel de intimidad. —¿Adónde vas? —pregunta Elena. —¿No vas a ver la peli? —pregunta Mónica decepcionada. —Sí, la voy a ver, pero unos asientos más atrás. En la mitad del camino me quito las medias y me las guardo en el bolso, qu

