—Entonces, ¿has vuelto a casa en taxi? —pregunta Mónica. —Digamos que me han pegado un buen viaje en el asiento trasero de un taxi —No pued evitar reír con mi propio chiste. —Jaja, Jacqueline —dice Elena—. Eres incorregible. Miramos las fotografías de los bocadillos en los carteles, todos con nombres muy cinéfilos. Al final nos hemos quedado en la bocatería que está en el mismo edificio del cine. Hace tanto que no ceno en una bocatería que no sé por cuál decidirme. —Pero le has denunciado, ¿no? —pregunta Elena. —Cómo voy a denunciarlo si la culpa ha sido mía. —¿Cómo que tuya? —pregunta Mónica mientras pide los bocadillos a camarero. —Yo le he provocado. Juan no habría hecho nada si yo no hubiera despertado sus ganas de sexo. —¡Por dios, Jacqueline! —resopla Elena— ¿Desde cu

