Ya ha pasado una semana. Una semana entera desde aquel aciago día en que Juan me dejó. Una semana desde que mi vida dió un giro completo de trescientos sesenta grados. Una maldita semana desde aquel fatídico día en el que el hombre al que amo con todas mis fuerzas se le ocurrió la brillantísima idea de dejar toda mi vida destrozada. Una semana desde que todos mis planes de futuro se fueron al traste. La modista, el vestido de novia, las invitaciones, los cursillos prematrimoniales, la despedida de soltera, la iglesia, el banquete de boda, la noche en el hotel, el viaje de novios... Hay tantas cosas que tengo que anular y/o cancelar, y no puedo esperar mucho tiempo para hacerlo. ¡Y la cita en el registro civil!, no he anulado la cita para la preboda de esta tarde y la reserva que tengo e

