42. La violación

1687 Palabras

Una vez en el hospital me dirijo directamente a la sala de médicos. Tengo que fichar la entrada y recoger las carpetas con los informes de mi estantería, pero me muero de vergüenza con la sola idea de ver a Juan. ¿Cómo voy a ser capaz de disculparme por lo que le he obligado a hacer? Definitivamente, no puedo. Suspiro de alivio cuando no le veo en la sala de médicos. Ficho la entrada con mi tarjeta lo más rápido que puedo y recojo las carpetas de mi estantería a la misma velocidad. Aún quedan quince minutos para empezar a pasar consulta, pero será mejor que me encierre tras la sólida puerta antes de que me dé tiempo de ver a Juan... Nada más entrar en la consulta me encuentro con una enfermera que ha estado de baja por maternidad y acaba de reincorporarse al trabajo. —¿Qué tal tu bebé?

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