—¿Y vosotras qué hacéis aquí? —Me hago a un lado para dejarlas pasar. —Hemos venido a animarte porque sabemos que hace una semana que te dejó Juan, —dice Mónica— y porque se suponía que a estas horas ya estaríais precasados por lo civil. —Aunque ya hemos visto que estás muy animada —dice Elena. Cierro la puerta de casa, no quiero que Mi Policía pueda alcanzar a oirnos desde las escaleras. —Pensábamos que estarías triste —dice Mónica. —O deprimida —Elena se quita el abrigo y lo cuelga en el perchero de la entrada—. Pero ya veo que estábamos equivocadas. —Y nosotras que pensábamos que tu día habría sido horrible... —Mónica se derrumba en el sofá. —Pues en realidad, —Me dirijo a la cocina a por otra botella de vino y dos copas— sí que he tenido un día horrible. —¿Juan? —Elena se sient

