Me arrincono en la pared del baño y me siento en el suelo con la espalda bien pegada a la pared, las rodillas flexionadas contra el pecho y la cabeza apoyada en ellas, haciendo que mi cabello cuelgue y tape por completo mi rostro. Me abrazo las piernas con ambos brazos y me abandono al llanto. Quiero volverme pequeña, muy pequeña, hasta el punto de desaparecer. No he sentido más miedo en toda mi vida, mis piernas aún tiemblan y tengo que sujetarlas con fuerza para poder detener los temblores. Siento un gran dolor en uno de mis senos, estoy segura de que mañana aparecerá un hematoma en esa zona, y tengo un pequeño corte en el labio inferior que me ha hecho Juan al morderme tan fuerte. Cuando ayer quería que el chico de los "Devil's Motors" utilizara su fuerza contra mí para saber qué se s

