Son las doce de la noche y ya ha finalizado mi turno de guardia. Por suerte la tarde ha sido bastante amena con la compañía de los enfermeros y los celadores. Hemos atendido tres urgencias en las ocho horas que ha durado mi turno, pero los tiempos de espera han sido bastante agradables. No es que haya dejado de recordar mi sueño de esta mañana ni la actitud que Juan ha tenido durante el día, pero la charla con ellos me ha permitido distraerme unas horas y he conseguido mantener controladas las ganas de llorar. De hecho, ya no tengo ganas de llorar en absoluto. Me monto en mi coche y, antes de que me dé tiempo a meter la llave en el contacto, pita mi teléfono móvil. Es la aplicación de mensajería instantánea. . De @JUAN para @JACQUELINE: T toy llamando xro no da tono. No komprs cena.

