Al llegar a la sala de médicos de ginecobstetricia al inicio de mi turno me empiezo a sentir muchísimo peor. No he dejado de sentir el ardor de las lágrimas en las cuencas de mis ojos y quedarme completamente sola a esperar que llegue alguna paciente no hace sino animar a las lágrimas a brotar. Normalmente en los turnos de guardia trabajan dos doctores, pero una vez al mes uno de vosotros dobla turno y trabaja solo. Una hora después me levanto y me dirijo a la sala que comparten enfermeros y celadores. Siento un espeso nudo en la garganta que me impide hablar y un gran escozor en los ojos, pero hoy no voy a sucumbir al llanto. Necesito distraerme de alguna forma, y ahora no puedo salir a buscar un tío bueno para tener sexo con él. Trago saliva un par de veces para conseguir que el nudo

