Estoy subiendo en el ascensor. He llegado en un taxi que me ha dejado en el parking de empleados y subo a la planta principal, y esta vez sí que es cierto. El leve dolor que siento en la mano lo demuestra. He estado más de media hora con la mano sumergida en agua helada para evitar la hinchazón y, gracias a dios, el dolor casi ha desaparecido por completo. También está ayudando el analgésico que me he tomado para el dolor en el seno derecho. Suerte que en mi piso hay calefacción con suelo radiante y hace bastante calor porque si no habría cogido un buen constipado... Doy gracias por poder mover la mano con normalidad, hoy voy a poder realizar mi guardia. Sé que podría haber sido mucho peor, podría habérmela roto. Me toca compartir el turno de guardia con Juan, pero no pienso quedarme

