Nuevamente me sorprendía el iluminado; fabricante y vendedor de medicinas, y tambien rico; parecía un mago de mil facetas, siempre sacando algo nuevo de su sombrero y ahora me prometía, además de libertad, tambien hacerme rico; sé que esto era solo producto de su imaginación, quizás para levantar mi optimismo, y verdaderamente, se lo agradecía, porque tenía la virtud de levantar mi ánimo; ahora sabia, que el interés del iluminado con Don Pascuale, no era económico, su interés iba más allá del dinero y las cosas espirituales; este hombre era sumamente desconcertante. Le comente tambien sobre las actividades que había comenzado el día anterior en la oficina de Don Pascuale. Muy bien Sebastián estás haciendo mucho por nuestro proyecto, cuida mucho que, que no quede ningún documento de pr

