El barullo constante me dejó un tanto descolocada, el pub al que me había traído Emma estaba atestado de gente incluso a tempranas horas de la noche, palpándose el ambiente cargado de alcohol y lujuria.
El sentimiento de euforia y éxtasis fue apoderándose de mi sistema a medida que me adentraba entre la efusiva multitud de personas. Hacía tantísimo tiempo que no me rodeaba de un ambiente tan explosivo como en el que me hallaba.
-¡¡Vic!!, si tuviera una cámara en éste momento, te juro que filmaría tu cara de emoción pareces una chiquilla.- Vociferó Emma divertida y risueña haciéndome salir de la burbuja de ensueño en la que me hallaba, -En serio si sigues mirando así a tu alrededor vas a espantar a todo chico sexy, no tan sexy, mujer, planta o lo que sea que se encuentre en este lugar.
Sin cortar su carcajada tomó mi brazo y nos encaminamos hacia la barra, dispuestas a entrar en calor con algún aperitivo.
-Dos Cosmopolitan por favor., el mío lo quiero con zumo de frambuesa si es posible.- Declaró entre sexy y profesional, la rubia a mi lado.
Emma sin duda parecía toda una experta, en cuánto a alcohol se refería y por un pequeño momento un pinchazo de ligera envidia invadió mi torrente de emociones., sus padres mantenían las mismas exigencias que los míos, sin embargo le permitían a su hija obrar con un libre albedrío magnífico.
-Señorita, el cosmos que preparamos aquí se sirve con zumo de arándanos no disponemos de otro.- Instintivamente observé al barman que se disculpaba con mi amiga.
Upss amigo, lo peor de verdad, que puedes hacer, es decirle NO a Emma Silverstone.
-Cariño, dime qué clase de bar no tiene zumos tropicales, explícate, vengo aquí todos los fines de semana y siempre,- puntualizó, -siempre me lo sirven con zumo de frambuesa, así que...- Alzando un dedo en dirección al joven, -Si no deseas que hable con el dueño de éste lugar que por cierto me conoce, prepárame el trago como te lo estoy pidiendo, por favor.- Finalizó su pedido.
Sí, sin dudas cuando se lo proponía causaba intimidación.
Una vez que nos entregaron las bebidas, con una radiante sonrisa plasmada en nuestros rostros brindamos como desquiciadas y nos lo bebimos de un sorbo.
-Ahora Vicky, vamos a mover ese cuerpo de infarto no vine aquí a estar parada como una momia,- sin darme lugar a responder a los jalones me dirigió a la pista, -¡¡muéstrame lo que tienes!!- Advirtió entre sexy y ansiosa.
Al compás de un suave reggaeton, Emms comenzó a moverse de forma sensual balanceando sus caderas e instándome a que le siguiese la corriente., sin pensármelo demasiado y con el alcohol ingresando invasivamente a mi sistema, imité cada uno de los pasos candentes que la melodía invitaba a probar.
Se sentía bien, liberador y jodidamente sexy porque cada una de las miradas de los hombres allí presentes, se centraron en nuestra presencia. Haciendo que cada poro de mi piel clamara más alcohol y mi mente danzara eufórica.
Las horas transcurrían como agua entre mis manos, y sin querer, -O queriéndolo demasiado- habíamos pasado por varias rondas de Margaritas, Cosmopolitan y cervezas.
Me encontraba riéndome sin control, mi cuerpo lucía transpirado de tanto bailar, y la voz en mi cabeza, esa aguafiestas y desgraciada, me reprendía porque estaba totalmente ebria.
Victoria, cariño las consecuencias serán letales... No digas que no te lo advertí.
-MOVES LIKE JAGGER... moooooooves liiiike jaggeeeeer.- Emma gritaba como psicótica demente y yo le seguía el tren descarriado de desafinar la conocida canción de Maroon Five.
Era tal el estado de ebriedad que poseía, que entablé conversación hasta con el guardia de seguridad del local bailable obviamente riéndome al iniciar , durante y finalizar cada oración que brotaba de mis labios.
Un verdadero bochorno Victoria.
-Creo que Victoria está eeeeebriaaaaaa.- Canturreaba mi amiga.
-¡¡Cliri qui ni!!- Alegué tapando mi boca ante la negativa de las palabras por emanar naturalmente., mi lengua no estaba colaborando con la situación y las carcajadas no se hicieron esperar.
-¡¡Ajaaaaaaaa!!, sí que lo estás.- Respondió dándome una vuelta y encontrándonos nuevamente bailando desenfrenadas.
😍😍😍😍😍
Desapareciendo del centro de la pista, me encaminé hacia la barra más próxima para poder recostarme e inspirar hondo y también golpearme mentalmente, porque me sentía mareada hasta la médula, hecho que ocasionó por primera vez en la noche, que las alarmas se activaran. Estaba totalmente borracha, martirizándome por ser una estúpida e inconsciente.
Tomando asiento pedí amablemente una botella de agua fría, rezando lograra espabilarme del letargo en el que me encontraba.
Mi vista se hallaba perdida entre el tumulto de gente que se apretaba entre sí, variaba mis ojos de un lado hacia otro hasta que se posaron en un punto fijo, el cuál llamó poderosamente mi atención, porque aún con muchos litros de alcohol en mi sistema fui capaz de apreciarlos, entre la bruma de las luces de neón, entre la penumbra del local bailable, entre la multitud de gente... Los vi.
El par de orbes más fieras, brillantes y demandantes que pude observar jamás., y que justo en ese instante reparaban en mi persona. Allí estaba en un apartado Vip de la discoteca, acompañado de dos hombres y varias chicas, y dándole un sorbo a la copa entre sus dedos.
Entiendo, si creyesen que la imagen que mi retina proveía era mero producto de la imaginación de una chica totalmente borracha, pero no señoras y señores ese hombre cuya atención venía expresamente depositada en mí dirección, estaba en verdad de infarto, y no, no resultaba un espejismo.
Por lo poco que podía apreciar desde la considerable distancia en la que me hallaba, se encontraba sentado, vestía una camisa blanca que brillaba en la mezcla de luces y oscuridad, remarcando un par de brazos fornidos y también con algunos botones de ella desabrochados, otorgando un aspecto casual. Intentando analizar su rostro dentro de lo que mis capacidades a un cuarenta por ciento me permitían, concluí en que la palabra bello no le hacía para nada justicia.
Masculino, viril y ardiente como el infierno... Sí, y bastante.
Era portador de unas facciones fuertes, labios de fino trazo y unos ojos increíblemente magníficos. Grandes, rasgados, y sumamente misteriosos.
Lo catalogaba como un hombre con aura de poder, peligro e intensidad. Porque cada poro de su piel emanaba a distancia lo enigmático y amedrentador que podría resultar. Hecho que a mí, más allá de asustarme, me excitaba... Era una mezcla exótica de todo aquello que estaba mal.
La realidad me golpeó con violencia y el presente cayó en mí como un balde de agua helada queriendo abofetearme mentalmente por parecer una maldita acosadora necesitada de atención masculina, y por sobre todas las cosas , alcohólica. Optando en desviar la mirada de aquel sujeto pragmático, busqué a mi amiga en la que reparaba, estaba perdida.
-¿Dónde mierda estás Emma?- Murmuré con desolación... No la encontraba por ningún jodido lugar y la situación ya me estaba poniendo de malas.
Llamé incontables veces a su celular hasta el punto en el que la molestia le cedió lugar a la preocupación.
Me sentía desquiciada y el estado en el que me hallaba no ayudaba en absoluto, lo mejor era salir, respirar el aire de la madrugada e intentar pensar con mayor claridad.
Como pude y a pasos atontados me recosté en una de las paredes en la acera de frente a la discoteca., ya me valía mierda todo.
Estaba borracha, con el maquillaje haciéndole honores al guasón seguramente y con mi mejor amiga perdida quién sabe dónde.
Ahora sí estaba jodida, realmente en problemas.
Mi situación se definía en lo siguiente, un ataque de bipolaridad extremo, porque así me encontraba, por un lado preocupada, angustiada y furiosa en pensar que Emma no aparecía... Pero por otro, feliz de haber hecho un desmadre., el cuál si mi estado de alcoholismo no disminuía enfrentaría serias consecuencias.
Juro Emms, que en estos instantes te amo y odio al mismo tiempo. Deseo abrazarte si llegas a aparecer, y asesinarte, por ser una idiota... Y ¡no!, no culpes a mi serio trastorno. Te delego la responsabilidad.
Totalmente ensimismada en mis cavilaciones, no me percaté de que alguien se situaba a mi lado.
Alguien cuya presencia envolvía el ambiente en una densa y pesada carga de electricidad.
No obstante, no fue su simple aparición lo que me desconcertó y agitó en partes iguales, sino la forma tan exquisita en la que cada palabra que emanó de su garganta, envió descargas de algo desconocido hacia todo mi cuerpo.
- Es peligroso estar sola a altas horas de la madrugada en plena acera desierta.