Narra Mateo. Habían pasado casi tres meses desde mi regreso. Mi relación con todos los Montevideo era sólida, tanto en el terreno profesional como en el personal. Mi carrera profesional nunca me había resultado tan satisfactoria. La vida con mi mujer era maravillosa. Megan y Daniela habían llenado mi mundo de una paz que antes nunca había echado en falta ni había sabido que necesitaba. Eran el centro de mi vida, y todo lo que yo hacía giraba en torno a ellas en cierto modo. Megan estaba volcada en su trabajo en la repostería la cual estaba teniendo un exito increíble. La pequeña Daniela ingresó por las tardes a cursos intensivos de violín, iba enserio ser una violinista, así que la matricularía en una escuela especializada. Jenifer me comentó que su auto estaba en el taller y que And

