Narra Mateo. —¿Por qué has traído mis cosas si la idea era contratarme de nuevo?–le pregunte a Abraham. Él abrió la caja. —La caja está vacía, Mateo—respondió. Lo miré boquiabierto. —¿Qué? ¿Y por qué la has traído?—interrogue. —Por el mismo motivo que hemos venido sin avisar. Quería ver cómo reaccionabas al creer que se había terminado. Quería ver tu reacción visceral. No la que hubieras preparado de antemano—contestó—.Parecías destrozado. —Y lo estaba. Quería seguir trabajando para ti. Cuando he visto la caja, he comprendido que había metido la pata hasta el fondo. No me ha sorprendido, pero en ese momento me he dado cuenta de lo mucho que deseaba seguir trabajando para ti. Claro que también he sabido que no podía hacer nada para arreglarlo. Al fin y al cabo, la culpa es solo mía—d

