Narra Mateo. Aunque sabía que no estaban allí, miré hasta en el último rincón del departamento. Cuando llegué a la habitación de Megan su armario y a su cómoda, me di cuenta de que había dejado la mayoría de la ropa que le había comprado, pero faltaban algunas prendas. Las dos cajas que todavía no había abierto seguían en su armario, también había pertenencias suyas en el baño, pero la única maleta que tenía había desaparecido. Recordé que la noche anterior oí que se abrían y se cerraban cajones. Lo que supuse que era una reorganización solo eran los preparativos para abandonarme. Me senté en el borde de su cama y me agarré la cabeza con las manos. ¿Por qué? ¿Por qué se acostó conmigo si sabía que iba a dejarme? ¿Por qué se había ido? La respuesta era evidente. Javier había muerto. Ya no

