5. Un hombre y mil sospechas

1440 Palabras
Devon Mi primera semana en Brighton pasa rápido mientras comienzo a adaptarme al exclusivo y opulento pueblo, a mi nueva residencia y sobretodo a la universidad, donde las clases y los profesores son sumamente exigentes. La Universidad de Brighton no solo te prepara académicamente, sino que también influye en tu desarrollo como un adulto responsable y disciplinado. Solo un grupo selecto de personas logra ingresar a Brighton y es porque la mesa directiva considera que tienes lo suficiente para ayudarte a conseguir la excelencia. Brighton tiene en su reputación la educación académica de los futuros herederos de empresas multimillonarias, provenientes de familias poderosas y respetables. Suerte por mí que soy una persona aplicada. El timbre de finalización de clases finalmente resuena en los corredores y poco a poco los estudiantes comenzamos a abandonar nuestros salones. Tengo la mala suerte de chocar contra un cuerpo duro en cuanto cruzo la puerta, provocando que las hojas y los libros que tengo en las manos caigan al suelo. Me agacho a recoger todo y entonces una mano me tiende mis hojas perfectamente acomodadas, las tomo alzando la mirada para ver contra quién choqué, encontrándome con un par de bonitos ojos café. —Disculpame —pronuncia el chico—, no te ví. —No te preocupes… —Aleksander —me tiende su mano y le doy un apretón—. Pero me dicen Alek. —Devon —me presento. Alek tiene la clase de belleza de un chico dorado, con su cabello rubio perfectamente arreglado, un aspecto impoluto, una colonia con aroma fresco y una sonrisa reluciente en su rostro. —¿Coqueteando con mi nueva amiga? Sus iris café observan a Kendra cuando aparece detrás de mí y entonces la veo rodear los fuertes hombros de Alek con su delgado brazo y es hasta un poco gracioso porque se ve muy pequeña a su lado. —No empieces, Kendra —Alek rueda sus ojos ante el comentario de la rubia. —¿Crees que no conozco esa sonrisa? —le acusa ella apuntándole con su índice—. Ni se te ocurra, hermanito. La confianza con la que se hablan me hizo pensar de qué se conocen, pero cuando ella lo llama hermanito siento que queda más que claro de qué, aún así pregunto: —¿Hermanito? Con Kendra no tardamos en volvernos bastante unidas. Se ofreció amablemente a mostrarme el pueblo y luego del primer día en que nos sentamos juntas pasamos prácticamente todas las tardes sin separarnos, paseando por las tiendas de Brighton, yendo al salón de belleza y por galletas de chocolate y nueces a la cafetería más popular del pueblo. Es una compañía agradable, es divertida y además inteligente. Tenemos varias cosas en común, una de ellas es el gusto por la moda y la otra lo aplicadas que somos en clases, por lo que estoy muy contenta de que haya decidido sentarse conmigo el primer día. Pero en ningún momento recuerdo que haya mencionado a un hermano. —Sí, este grandulón es mi hermanito —dice Kendra dándole unas palmaditas en el hombro. Es gracioso porque sí es bastante grande. Evidentemente comparten genes porque ambos poseen una belleza dorada y clásica. Tienen el mismo tono de cabello rubio dorado, espesas pestañas alrededor de sus brillantes ojos café y relucientes sonrisas de dientes perfectos. Mientras que el uniforme a medida de Aleksander le queda como un guante, remarca sus brazos y hombros fuertes, una físico que evidencia que practica algún deporte, Kendra tiene curvas suaves, envidiables y una esbelta figura. —Soy dos años más grande que tú —replica él. —Daremos una fiesta el sábado —cambia de tema la rubia, ignorando el comentario de su hermano, haciendo que Alek ruede sus ojos—. Debes venir. La idea me anima de inmediato. —Nuestras fiestas son las mejores, no puedes perdértela —agrega Alek aún con esa sonrisa encantadora y Kendra le da un golpecito en el pecho—. ¿Y eso por qué fué? —Deja de intentar coquetear con mi amiga con tu sonrisa de niño bueno, Alek —lo reprende ella y compartimos una mirada con Alek porque ella no lo vió sonreírme. Su hermano frunce sus cejas, —¿Cómo sabías que yo…? Kendra pone sus manos en mis hombros y vuelve a interrumpirlo, —¿Vienes? No puedes decirle que no a tu nueva amiga. Cuando estoy por decirle que no me la perdería por nada, noto como sus iris café dan con algo o alguien detrás de mí y al instante siento unas manos grandes sobre mis hombros. No necesito ver para saber de quién se trata cuando siento su aroma masculino invadir mis fosas nasales. Pero entonces su voz me lo confirma. —Estaba buscándote —dice Masen a mi lado—. Chicos —saluda a los hermanos y, mientras Kendra le da una sonrisa, Alek le corresponde con un asentimiento amigable. —Debo guardar mis libros —le aviso y miro a Alek apoyado en mi casillero—. ¿Puedo? —Claro —se mueve al instante pero permanece a mi lado. Cuando lo observo de reojo veo como atrapa su labio inferior entre sus perfectos dientes y vuelve a sonreírme. Si sigue así Kendra va a terminar arrastrándolo por todo Brighton de la oreja. Kendra me encara cuando me vuelvo hacia Masen, —¿Vendrás? Le sonrío, —Por supuesto. La rubia me abraza emocionada, —La pasaremos genial ya verás. Nos vemos —se despide llevandose a su hermano del brazo. —Nos vemos —Alek me guiña un ojo mientras se aleja y Masen le da una mirada sobre su hombro, tiene sus brazos cruzados. —¿Nos vamos ya? —hablo captando su atención y asiente. Rodea mis hombros con su brazo mientras caminamos hacia la salida. Adaptarme a mi nueva residencia también implica a los habitantes de dicha propiedad. Específicamente a Masen, con quien comparto algunas miradas cuando nos cruzamos en la universidad o la mansión, quien tiene gestos genuinamente caballerosos conmigo y una sonrisa encantadora que roza lo seductor de una forma tan sutil que es imposible no sentirse atraída. Además, sería mentir si dijera que no noto que no se comporta de la misma forma con otras chicas. Y eso me agrada… demasiado. ━━━━━━━━ ❖ ━━━━━━━━ Tener la agradable compañía de Masen mientras cenamos solos la mayoría de las noches es algo que agradezco. Más allá de las miradas indiscretas y las sonrisas coquetas, es alguien maduro e interesante con quien me agrada pasar el tiempo. Y de no ser por él la propiedad se sentiría prácticamente vacía. Cuando nos despedimos esa noche, me retiro a mi habitación para prepararme para dormir. Mientras cepillo mis dientes me texteo con Kendra para quedar para ir de compras el viernes para la fiesta del sábado. Cuando me acuesto, dejando mi móvil cargando, pasan unos minutos hasta que lo escucho vibrar sobre la madera de la mesa de luz y, creyendo que se trata de un mensaje de Kendra, lo tomo. No es ella. Es una notificación de la página privada de noticias de Brighton, con una información de último momento sobre un cadáver que encontraron en la laguna del pueblo. La mención de un hombre muerto es suficiente para que me incorpore de golpe y lea todo a detalle. Mencionan que, aunque aún no tienen información suficiente sobre la víctima, por los tatuajes en su cuerpo pueden confirmar que estaba involucrado con un grupo criminal liderado por un tal Jason Thorn. De quien mencionan no tener ninguna fotografía ya que maneja el bajo mundo del tráfico ilegal desde las sombras, por lo que para las autoridades no es fácil llegar a él. Y que ahora las autoridades tienen a Brighton en la mira por la sospecha de movimientos ilegales en la exclusiva comunidad. Entonces me encuentro con algo que me deja helada. El hombre que apareció muerto… lo ví antes. Reconozco al hombre en la fotografía que muestran de un video de alguna cámara de seguridad. Aunque no tiene la mejor calidad, distingo a la perfección de quién se trata. Es el hombre con quien hablaba Nathaniel el día de la subasta. No dicen nada más, así que apago el móvil y vuelvo a recostarme. La noticia y el hombre dan vueltas en mi mente mientras trato de convencerme de que no es él, pero el día de la gala lo ví perfectamente y sé que es él. Eso no tiene sentido. ¿Qué haría un m*****o de una banda criminal de traficantes hablando con un hombre como Nathaniel?
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