LAS NUBES Veo las nubes que se van, la vida. Giovanni Quessep La forma de las nubes, dijo, no se repite nunca. Tras un largo silencio, en voz baja, como si hablara solo para sí, susurró: en eso se parecen a los sueños. Fue a finales de agosto. Estaba sentado en el jardín, en su butaca preferida, con un libro en las manos, como siempre, y, según costumbre también, con una copa de oporto encima de la mesa. A sus espaldas, el Valle se iba oscureciendo poco a poco. Los días son más cortos, balbució. Y después, me estoy quedando frío. Por fin, tomó una manta. Lo habitual era que se sentara de cara al horizonte, a poniente, para observar una vez más cómo los rayos, cada vez más oblicuos, alargaban las sombras contra el suelo y las figuras cercanas de las paredes de piedra y de los árboles y

