El castaño estaciono el auto frente la farmacia y suspiro antes de mirarme. —Espera aquí, ya regreso —Asentí mientras veía como salía del auto, dejándome sola. Un suspiro largo sale de mi mientras espero, odio esperar. Se me da muy mal. Pasan minutos tras minutos y nada que aparece. Necesito tomar aire, por eso abro la puerta y salgo quedando de pie recostada en el auto. ¿Cómo es posible que las cosas cambien tan rápido? En un día estábamos siendo los mejores amigos y ahora, somos amigos con derechos, follando sin compromiso, todo se volvió un juego… tanto para él, como para mi. Y solo espero que siga así… aquí no puede haber un margen de error. No se puede. Simplemente, no quiero que se nos arruine la amistad por algo que salga mal de este juego… sólo recuerdo lo bien que nos

