Al día siguiente desperté nerviosa. No sabía cómo iba a manejar eso del “cortejo” ni qué se suponía que tenía que hacer ahora. Me metí a bañar para irme a trabajar, Cuando salí, encontré una nota sobre mi cama. Tenía escrito un “ buenos días ” y un mensaje bonito. Al leerla sentí que me sonrojé y hasta sonreí sin darme cuenta. ¿Acaso así comenzaría el cortejo de papá?. Pensando en eso, me vestí y salí de casa para ir a trabajar. En la oficina, los primeros días transcurrieron de forma normal; eso me tranquilizaba. No pasaba nada raro. Pero en casa algo sí había cambiado: cada día encontraba una nota con un mensaje diferente, esa sensación me hacía sentir como si regresara a la escuela. La nota del miércoles fue distinta, En vez de un mensaje bonito, Ahí decía que me invitaba a salir el vi

