Máximo tenía la mirada adormilada, Catrina se encontraba concentrada en la mirada del joven, pero algo la incomodaba, parecía estar completamente vacía, no existía brillo alguno, o profundidad, sólo una fría y meticulosa vista. —Dime una cosa. —Murmuró Máximo procurando no moverse demasiado, Catrina continuó pintando. — ¿Qué pasó entre Matteo y tú la otra noche, en su evento ese? —Ah, conque quieres saber. —Se burló. —Pues lo normal, tuvimos sexo llegué al amanecer y cuando te vayas tendremos un poco más. —Él rodó los ojos, esforzándose por no moverse. —En fin, si no me crees pregúntaselo a Melquiades, ¡Santa regañina que me puso! —Se burló. —No da risa, Catrina, ni siquiera estoy muy conforme con que bromees con eso. —Pues lo preguntas debido a que tu mugrienta imaginación ya se re

