Gianna bajó por completo su mirada, esquivando aquellos ojos penetrantes que sin duda Artemis de Luca poseía, terminando por suspirar en silencio y negar sin más. —No podré escapar nunca de esta vida, ¿cierto? —cuestionó en un hilo de voz. —Un padre machista y maltratador que nunca me vería más que un objeto, el mismo que me dió a su mejor postor y un hombre que abusa de mi todos los días. ¿Cómo podría merecer algo mejor que eso? Artemis tomó su barbilla, subiendo su rostro nuevamente y obligándola a observarlo. —Tu pasado no tiene porqué imponer tu futuro, Gianna. Eres una mujer libre, quien quizás por ser demasiado buena, no se ha alejado de la única familia que conoce. —explicó. —Creéme, todos tenemos una debilidad. Sin duda, tu padre es la tuya. Si no lo quisieras, si tú odio por él

