Capítulo 3: ¿Qué Es Lo Que Pasa Conmigo?

2097 Palabras
SEBASTIÁN Yo solo la abracé, no se exactamente por qué, pero tenia la imperiosa necesidad de hacerlo y sentí que algo me volvía al cuerpo, algo que no entendía del todo, pero algo que faltaba en mi vida, era como una sensación de hogar, de amor que al principio me encantó, pero de repente comenzó a abrumarme junto con un deseo desesperado de verla de nuevo a los ojos y besarla y hacerla mía en ese mismo instante. Como pude la solté y me fui corriendo como un imbécil huyendo de ella, o ¿de mi mismo?, no lo sabía con exactitud, solo se que tuve que bañarme de nuevo con agua fría para bajar lo que me produjo estar tan cerca de ella y me acosté sin poder dormir mucho esa noche, mañana nos reuniríamos con mi tío y no sabía como iba a reaccionar. A la mañana siguiente me levanté temprano, no es que haya dormido mucho, pero de igual forma bajé a desayunar, me convencí de que lo de ayer fue solo un simple arrebato y que ya hoy seria distinto. Estaba sentado en el comedor esperando que sirvieran el desayuno y veo a mi tío llegar del brazo de ella, estaba hermosa tenia unos jeans azules y un sweater pegado al cuerpo que la hacía resaltar la figura, era de color morado y le hacia ver hermosa, la verdad es que yo estaba como embobado en su presencia. -Buenos días, Sebastián, te presento a Elena, Elena, él es mi sobrino Sebastián. -Buenos días, tío, Elena un placer. -Mucho gusto Sebastián, que bueno conocerte… al fin. Supe que esa ultima frase la había dicho a propósito, aun no entendía del todo lo que dijo anoche, ni mucho menos lo de ahora, lo que si se es que me tenia atrapado en su mirada. Hoy sus ojos se veían de un verde esmeralda que me confundían y me encantaban al mismo tiempo. Nos sentamos a desayunar y mi tío comienza a hablar. -Bien Elena ¿cuéntanos que deseas estudiar? -La verdad no tengo idea, yo nunca pensé que iba poder estudiar alguna carrera. -Nosotros somos una importante empresa de textil, les vendemos materia prima a las grandes casas de diseño y prestigiosas sastrerías, son telas de primera calidad además de los accesorios como cremalleras, botones. Me encantaría que fueras parte de nuestro equipo de trabajo, podrías estudiar comercio internacional como Sebastián, derecho con mención empresarial, administración y negocios, incluso podrías estudiar diseño de moda si tienes talento para dibujar. -Me gustaría estudiar cada una de esas opciones, no se si Taylor podría ayudarme a investigar un poco más. -Yo puedo ayudarte. Mi tío me ve con cara de sospecha. -Tío, Taylor es un ex militar, sabe de armas, tácticas y esas cosas. Si quieres que alguien le enseñe lo que hacemos, quien mejor que yo. Puedo llevarla a la empresa, enseñarle un poco lo que hacemos e incluso puedo llevarla la planta. -Linc ¿puedo ir?, de verdad me entusiasma mucho la idea, prometo que hare todo lo que Sebastián me diga, tendré cuidados y prestaré atención al recorrido. -De acuerdo, Sebastián antes de irte necesito entregarte algo, ve al despacho cuando termines. Él ya había terminado y se levantó dejándonos solos. Ella le dio las gracias, le beso en un cachete, él le dio un beso en la frente, tal como si fuese su padre y se fue, ella se sentó terminó de comer, nos mirábamos constantemente pero no decíamos ni una palabra. Yo sentía tantas cosas que no entendía nada, ¿qué carajos me pasaba con esta mujer?, solo sabía que no quería estar lejos de ella. -Voy a buscar mi abrigo y mi cartera, te espero en la sala mientras hablas con Linc. Me levanté como es costumbre de un caballero cuando una dama se levanta de la mesa y como un idiota solo asentí y la vi irse. -Veo que alguien quedo deslumbrado por aquí. -¿Qué dices nana?, son tonterías, solo es educación. -Por favor, Sebastián, estabas mudo, ¿así pretendes darle el tour? Y ahí deje a mi nana recogiendo los platos y burlándose de mi mientras iba al despacho de mi tío. Apenas entre ya me estaba viendo con el ceño fruncido. -Te lo advierto Sebastián, si no es para casarte no quiero ni que la veas. -¿Por qué no puedo? -Porque te conozco, ella una chica inocente y se que si se enamora de ti y tu no la tomas en serio va a sufrir y mucho, así que te lo prohíbo. -y ¿si sintiera algo por ella? -Ay Sebastián, ¿me vas a decir ahora que de la noche a la mañana cambiaste de opinión y estas dispuesto a arriesgarte con un matrimonio para toda la vida? Eso no te lo crees ni tu mismo. Me quede callado por un momento, ¿Qué es lo que pasa conmigo?, me sentía mal con la manera en que me hablaba y cómo me prohibía acercarme a ella. Pero después de un rato le conteste. -Esta bien, tío, me mantendré alejado, será como tu quieras. - y dicho esto salí a encontrarme con mi tormento que ya me esperaba. Se levanto y caminó a mi lado, estaba realmente hermosa, pero yo no podía hacer nada con ella a menos que quisiera profundizar la relación y eso no iba a pasar. Nos montamos en el auto y comenzó el recorrido a la oficina en total silencio. Hasta que no pude más con la curiosidad. -¿Usas lentes de contacto de colores? Ella se rio de mi. -De todas las preguntas que pudiste hacer, ¿solo te sale esa?, no, mis ojos son temperamentales, cambian de tono con mi humor, cuando estoy muy feliz son verde esmeralda, normalmente son un verde como el pasto, cuando estoy enojada son verde oscuro casi oliva y cuando estoy triste son verde aguamarina o azul intenso. Estaba realmente fascinado. -y ¿porqué estabas triste ayer? -Por nada en particular, es solo una pesadilla que de tanto en tanto me recuerda lo que… soy. -Y ¿que eres? -Lo siento aún no quiero decírtelo, se que cuando te lo cuentes querrás alejarte de mi y quiero disfrutar un poco más de tu compañía antes de que lo hagas, además quiero saber que quiero estudiar. Me guiña un ojo y su sonrisa no llega sus ojos. No quise insistir así que el resto del trayecto lo hicimos en silencio. Llegamos a la empresa, le dan una tarjeta de visita y comenzamos el recorrido. Le muestro desde mi oficina, el departamento legal, todos los departamentos, bajamos a la planta, ve las maquinas, los muestrarios, el almacén. -Me encantó todo, la que más me gustó fue tu oficina. – dice de forma picara y yo me rio de su ocurrencia. -¿Solo hacen telas y accesorios para las grandes casa?, ¿no hay más proyectos? ¿Qué hay del área de finanzas? ¿me imagino pagan muchos impuestos? -La verdad es que si. -¿Sabes que con la beneficencia reduces costos en impuestos y además haces feliz a alguien más? -Y ¿Cómo sabes eso? -Trabajaba directamente con el contador del orfanato, yo llevaba los datos de la contabilidad y el solo firmaba y comprobaba los saldos, es de una firma de contadores y su aporte es llevar la contabilidad de varios centros sin costo y el reduce gastos por ofrecer un trabajo que en realidad no hace, porque el trabajo pesado la hacia yo. -¿Entonces te gusta la contabilidad? -Tanto como gustarme no, pero soy buena en eso, lo que en realidad me gusta es escribir y ayudar a otro, y si con la contabilidad puedo hacer feliz a alguien más, pues lo hago con gusto. Estaba realmente embelesado, decidí entonces llevarla al departamento contable de nuevo, ya que cuando pasamos por ahí Charlie no estaba en su puesto. Cuando llegamos él estaba con la cabeza en el computador, pero cuando se percató de nuestra presencia, casi se le salen lo ojos. -Por Dios Sebastián y ¿esta hermosura quién es? Estaba que me daba algo de solo verlo recorrer con su mirada el cuerpo de Elena, estuve a punto de matarlo por tal insinuación cuando ella habló. -Soy la hija de Lincoln Moore y le agradecería un poco de respeto, yo a usted no lo conozco ni le he dado confianza para que me diga hermosura, estamos aquí porque me interesa mucho el departamento contable y Sebastián quiere enseñármelo porque en unos años puedo tomar su lugar. Los dos nos quedamos sin habla mirándola con admiración. Le vi sus ojos verde oliva y supe que estaba enojada. Se disculpó conmigo, me preguntó donde estaba el baño y salió de la oficina como alma que lleva el diablo. Yo volteé, lo miré y le dije con una inmensa sonrisa. -Te lo tienes merecido. - Y me fui a la puerta del baño en que había desaparecido para esperarla. Atendí una llamada en mi celular, mientras ella salía del baño, le hice señas para que viniera conmigo a mi oficina, se sentó en una de las sillas a esperar que yo terminara la llamada, cuando lo hice ella empezó a hablar. -Lo siento mucho Sebastián, no tengo ningún derecho a exigir ningún puesto ni mucho menos a decir lo que dije, pero es que me molesta que me vean con un pedazo de carne que cualquiera puede comerse. -No dijiste nada que no fuera cierto, así que no tienes porque disculparte. En tu acta de nacimiento dice que eres hija de Lincoln Moore. Y a mi me encanto como le contestaste, te confieso que yo estuve a punto de reprenderlo cuando tu te adelantaste. Por alguna razón… me molestó mucho que te viera de esa manera. Ella levantó el rostro y me escruto con su hermosa mirada buscando no se que. -¿Estarás muy ocupado el día de hoy? Agradecí que cambiara el tema, no estoy muy seguro de lo que me esta pasando con ella y prefiero aun no ahondar en el tema. -No realmente, solo tengo una reunión y revisar unos pedidos que salen a Europa este viernes. -¿Puedo acompañarte hoy? – y me lo dice con una sonrisa que ilumina toda la oficina. -Claro que si. Aplaudió emocionada y comenzamos el día. La verdad es que estaba muy atenta a todo lo que hacía, se interesaba el porque lo hacía de esa manera y a veces hasta daba su opinión de como lo haría ella y la verdad me encantó como se desenvolvía en todo lo referente al trabajo. Cuando toco la reunión entro a mi lado y estuvo muy atenta a todo lo que se hablo, incluso me pareció haber visto que tomaba algunas notas. Todo estaba de maravilla hasta que vi a un par de ejecutivos más interesados en detallarla más a ella que a la reunión. A partir de ahí estuve de mal humor hasta que terminó. Cuando íbamos saliendo Damián, hijo de unos de los socios minoritarios y uno de los ejecutivos que no dejaba de verla se acercó a saludarla. -Señorita, no he tenido aun el placer de conocerla, Sebastián, que mal educado. Mi nombre es Damián soy del departamento de finanzas. Ella le dio la mano, estaba seria, aun así, le contestó con cortesía. Buenas tarde Sr. Damián, mi nombre es Elena Moore, Estoy en calidad de observadora. Muy amablemente Sebastián me permitió entrar para conocer más sobre el negocio familiar, ya que barajos mis opciones sobre mis estudios y de lo que puedo hacer una vez me gradué. -Entonces eres familia de Sebastián. -No en realidad, Linc me reconoció y cuidó como su hija cuando se enamoró con mi madre, estaba afuera del país estudiando, pero ya volví. -Si nos disculpas Damián, iremos al almorzar. -¿Los puedo acompaña? -La verdad, dejémoslo para otra ocasión, recién llegue ayer y me gustaría ponerme al día con mi tío y Sebastián, así que será para la próxima. -Claro, las puertas de mi oficina están abiertas. -Seguro que si. – y lo vio con una sonrisa irónica que hasta a mi me hizo reír. Salimos del edificio en silencio y cuando estábamos camino al restaurante le pregunte. -¿Serás inaccesible siempre? O ¿te guardas para alguien en especial? -Te responderé esa pregunta cuando estés listo para la respuesta. Lleva un día en mi vida y ya me estaba volviendo loco, de verdad ¿Qué esta pasando conmigo?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR