ELENA
Llegamos al restaurante, que era muy elegante, fuimos a un reservado y comenzamos a hablar de todo un poco para conocernos mejor. Para ser honesta yo estaba embelesada viéndolo hablar, me encantaba cada cosa que decía, sin importar que.
Pero tenia miedo de hablarle de mi, que me conociera como soy y me viera como un bicho raro, exactamente como me vio aquella señora que luego quiso quemarme en la hoguera como bruja.
Además, en cuanto a sentimientos, mi instinto me decía que esto era muy nuevo para él y el aceptar cualquier tipo de sentimiento hacia alguien que no sea de su familia le iba a significar algo muy difícil de aceptar, por eso decidí que no haría comentarios demasiado profundos o que no estuviera listo para escuchar.
-Y ¿Qué quería decirte Linc esta mañana antes de salir?
-Nada importante, me entregó algo del trabajo.
Estaba segura de que era algo más, pero le daría su privacidad, si no quería decirme, yo no era quien para obligarlo.
-Entonces, ¿Ya decidiste que estudiaras?
-Si, estudiare contabilidad y finanzas, pero quería pedirte algo si no es molestia.
-Claro que no. Pídeme lo que quieras.
-Me gustaría trabaja y estudiar.
-No es necesario que trabajes Elena, no es como si nosotros te pagáramos la universidad. Solo manejamos tu fideicomiso.
-No entiendo.
-Tu madre venia de una familia adinerada, por lo tanto, en lo que se enteró de tu existencia, abrió un fideicomiso con la cantidad necesaria para cubrir toda una carrera universitaria y la dejó en manos de mi tío. El como todo hombre de negocios invirtió una pequeña parte para que ganara interese que se liberaron el día de tu cumpleaños así que ahora eres millonaria.
Me quedé en shock, no lo podía creer.
-Entonces ¿no es como si fuera su protegida?
-Bueno por mi parte te protegería hasta del viento, y estoy seguro de que mi tío insiste en protegerte de mi, aunque hoy me demostraste que te sabes defender muy bien sola, lo que no quiere decir que dejaré de estar a tu lado cuando me necesites. La verdad es que eres socia minoritaria de empresas Moore.
-¿De Verdad?
-Si, así que lo que quieras hacer en la empresa solo tienes que pedirlo.
Me levante de mi asiento de la emoción y lo abrace dándole las gracias, el alejo la silla, tenia una sonrisa hermosa, estoy segura debido a mi arrebato y sin darnos cuenta yo estaba sentada en sus piernas, teníamos nuestros rostros muy cerca y mi deseo por el se hizo presente. No se como tuve fuerzas para alejar mi cara y levantarme, pero lo hice.
-Lo siento, yo no suelo ser tan efusiva con todo el mundo.
Me senté de suevo frente a él y tenia mi vista clavada en la mesa. Él levanto mi mentón con su mano, me vio a los ojos y con una sonrisa que me quita el aliento, me dijo.
-Por mi no hay ningún problema siempre que sea solo conmigo.
-Espera y ¿por qué Linc quiere protegerte de mí?
-Aun no estas lista para esa respuesta. – utilizó mi propia respuesta en mi contra. Sonreí, pero lo deje estar, luego lo averiguaría en su debido momento.
Entonces llegaron nuestros platos y comimos entre risas, miradas y conversaciones más triviales.
-Al final no me dijiste que era lo que querías.
-Ah si, quería saber si tenían algún proyecto de beneficencia o si podría trabajar en alguno en nombre de empresas Moore en el departamento de relaciones públicas, por ejemplo.
-Claro que si, deja que esta semana me ocupe de algunos asuntos pendientes y hablo con la encargada para que a partir del lunes puedas trabajar con ella y con las diversas organizaciones que podríamos ayudar ¿Te parece?
-Si gracias. Y ¿Qué haremos ahora?
-Vamos a ir a la universidad a preguntar que necesitas para inscribirte y empezar el próximo semestre.
Terminamos de comer y fuimos directo a la universidad, buscamos toda la información me enseño el campus, ya él lo conocía porque había estudiado aquí, además el decano era amigo de la familia Moore, por lo que fue muy sencillo saber que era lo que me hacía falta.
Y luego llegamos a casa, le preguntamos a Margaret donde estaba Linc, nos dijo que estaba en su habitación, no se había sentido bien hoy. Llegamos y yo entre muy emocionada, él estaba recostado en su cama con la espalada apoyada de la cabecera, con sus lentes puestos y leyendo un libro. Cuando me vio se le iluminó el rostro como un padre que ve una hija.
Me lance en su cama como niña chiquita.
-Ya se lo que estudiaré y Sebas me dijo que mientras comenzaba mi semestre podía colaborar con algunos proyectos de beneficencia que manejan en empresas Moore.
-Y ¿Qué escogiste?
-Contabilidad y finanzas.
-¿Te gusta eso?
-La verdad es que se me hace fácil, trabaja en la contabilidad del orfanato así que me agradaría seguir con lo mismo, lo que en realidad me encanta es ayudar a otros y escribir. Pero me encantaría involucrarme en cosas de la empresa, seguí a Sebas hoy como una sanguijuela y me encanto todo lo que hacen ahí.
-Estoy feliz por ti, y ¿ya fueron a la universidad?
-Si Sebas me llevo a conocer el campus y ya hablamos con el decano, solo hay llevar los papeles y comienzo el próximo semestre.
Linc me da un abrazo afectuoso.
-Me encanta verte tan feliz, me recuerdas tanto a tu madre.
-¿La amaste mucho?
-La verdad es que si, fue el gran amor de mi vida.
Sebastián me hizo señas para que lo dejáramos en paz, y otra vez mi instinto me dijo que él tenia razón, le di un beso en el cachete, él beso mi frente y salimos a alistarnos para esperar la cena.
En la cena Linc no bajó, estábamos solo Sebastián y yo.
-¿Qué pasa con Linc?
-Mi tío enfermo, ha tenido dos infartos y del segundo le quedaron algunas secuelas. Yo conocí a tu madre, era una mujer increíble, me ayudó mucho cuando mis padres murieron, ella ya estaba con mi tío cuando yo llegué. Eran muy felices, la muerte de tu madre lo devastó, le costó mucho recuperarse, cuidar de nosotros era su única motivación, ahora que crecimos creo que se esta dejando morir un poco, aunque saber que entre tu y yo podría haber algo romántico le esta sacando algunas ganas extra.
-Y ¿por qué sería eso? - Le pregunté con una sonrisa picará.
-Ya te dije, aun no estas lista para esa respuesta… y honestamente, yo tampoco.
-Esta bien te dejare estar por ahora, pero pronto me lo vas a contar.
-Cuento con eso… en cuanto este seguro...
Luego de eso, los días fueron un poco más calmado, él iba y venia del trabajo, y yo me ocupe e renovar mi guardarropa, si iba a trabajar e ir a la universidad necesitaba ropa nueva urgente, lleve mi ropa vieja a un beneficencia y le pedí a Sebastián que me recomendara un sitio para comprar, luego me arrepentí porque me envió un asesor de imagen que no me dejo en paz hasta que lleno mi closet de vestidos, ropa de oficina, casual, universitario en incluso gala, con bolsos, zapatos y accesorios de ensueños, además me hizo incluso comprar ropa interior sexi, no se exactamente para qué, pero presiento que su amistad con Sebastián tiene algo que ver, a lo que yo solo pude sonreír, con la esperanza de que de verdad la vaya a usar con él.