Era un abrazo tan cálido, algo que jamás había sentido, quizá esto es lo que se siente el ser abrazado por un ser querido al que no ves en mucho tiempo, alguien a quién le importas tanto como su propia vida. —Pensé que nunca más iba a poder verte ya había perdido las esperanzas de ver a mi nieta una vez más —dijo la mujer, se llamaba Marta y anteriormente Nathan ya le había dicho el nombre a Astrid. —Lo mismo digo abuela, lo mismo pensé yo, perdí las esperanzas creyendo que era muy tarde —bajó la mirada y empezó a recordar todas las mentiras que ha vivido. Todos los recuerdos que se perdido a causa de esa farsa en la que ha estado sometida desde pequeña. —Papi ¿Ella es mi abuela? —preguntó Kate. Nathan no sabía qué responder ya que la madre de Astrid estaba muerta y él había pensado q

