Seis años después. —Buenos días amor ¿Cómo amaneces? —preguntó Nathan. Se veía elegante con su traje para ir a trabajar, usualmente se viste formal. —Bien mi vida, y por lo que veo tú también —dijo Astrid al ver lo guapo que se veía. —¿Y mi princesa? —dijo Nathan y volteó la mirada buscando a su hija. —¡Aquí papi! —dijo Kate, así era como habían decidido llamarla. Él le sonríe y dice: —Bueno princesa ¿Lista para ir a la escuela? —interrogó. Fue y tomó su taza de café. —Sí papi, ya vámonos no quiero llegar tarde vamos papi —responde Kate con una sonrisa mientras come su tostada. Astrid le sonríe a Nathan. —Es igualita a ti Astrid —dijo Nathan. —Pero heredó tu insistencia, y tu forma de dormir —dijo Astrid riendo. —Pero si yo duermo bien —dice refiriéndose a la postura que ado

