"Mierda... ¿qué... qué es..." sus palabras exasperadas le fallan. "Es una máquina de follar, Ari... nos vas a dar una pequeña demostración de sus capacidades". La miro desde mi posición agachada, observándola mientras intenta cerrar las piernas. "No Logan... No... No quiero... No quiero..." Sin previo aviso, tiro de la mordaza y la meto entre sus delicadas mandíbulas, acallando sus protestas. Estoy decepcionado, pero no sorprendido, dada la falta de comprensión que le había dado cuando la invité. De todo lo que podría imaginar, la sometería. De todo lo que la había sometido en nuestro viaje para descubrir su lado sumiso, esto fue, con mucho, un aumento de la intensidad incluso propuesta. En aislamiento, la perspectiva podría no haber sido tan abrumadora, pero con tres observadores enmas

