01: Imbécil.
Tessa.
El sonido de la alarma seguía sonando, inundando mi cuarto de lectura de un incesante ruido molesto, abrí mis ojos, los cuales no querían despertar, los frote perezosamente con mis manos.
Me levante del sillón, mis pies tocaron el helado piso de madera, lo cual es normal Seattle.
Corrí de puntitas hasta mi celular apagando la alarma y viendo el mensaje que se ubicaba en mi pantalla.
¡Arriba Tessa!
Es el primer día de clases.
Solo meses para París.
Eso provoco que mis ojos se abrieran completamente, y una sonrisa se dibujo en mis labios.
Tome el celular y salí de mi cuarto de lectura y encontré mi habitación del otro lado de la puerta, estaba igual como la había dejado la mañana anterior.
Ordenada.
Deje mi celular sobre la mesita de noche que se encontraba junto a mi cama y lo conecte al cargador, cruce la habitación y entre al baño de mi cuarto, cepille mis dientes con entusiasmo, mientas me veía en el espejo y mi cara irradiaba felicidad, me despoje de mi pijama de unicornio y entre a la ducha, el agua estaba helada lo que provoco que la piel se me erizara.
Al estar complemente segura de estar bien duchada, salí del baño con la bata de baño sobre mi cuerpo, busque unos jean's claros, una camisa roja de cuadros y unas Van's de color rojo, tome mi mochila de color n***o y solo metí en ella mi tablet.
Me vi en mi espejo de cuerpo completo y lucia bien, tome mi celular y el cargador inalámbrico ya que no se cargo mucho y por último ya que es muy probable que llueva mi suéter.
Lo tome del perchero que de encontraba a un lado de la puerta, realice una nota mental para ver si algo no se me olvida.....
Regrese rápidamente a mi cuarto de lectura y tome uno de mis libros favoritos, Orgullo y Prejuicio el cual reposaba en el sillón en el estaba hace algunos minutos, lo tome en mis manos y lo lleve a mi pequeño.
- Casi te olvido- dije en la soledad que esa habitación me daba.
Cerré la puerta de mi habitación mas sagrada con llave y luego salí de mi cuarto, baje las escaleras de aquella gran casa y me dirigí a la cocina en la cual se encontraba mi madre.
- Buenos días mami- la salude depositando un beso en su mejilla.
- Buenos días Tessa- me regalo una gran sonrisa-. ¿Como te sientes?- me senté en una de las sillas altas de la isla.
- Muy bien debo admitir, que me emociona que este sea mi ultimo año, ya pronto me iré a París con la abuela- confesé tomando una manzana verde del frutero que esta justo frente a mí.
- Sabes que no tienes que irte- empezó su discurso de siempre-. Sabes que tu padre no quieres que te vayas, y yo tampoco, puedes estudiar aquí lo que quieras y también atender los negocios de tú padre- me da un gesto de inocencia.
- Ya basta mamá- le ordene con calma-. Sabes que quiero irme desde los diez con mi abuela- le recorde-. Y ya hemos discutido esto otras veces- me levante de la silla, con la manzana en una mano y el libro en la otra junto con el suéter-. Tengo que irme se me hará tarde- mentí-. Adiós- le vuelvo a dar un beso en su mejilla.
- ¿No vas a desayunar?-me preguntó.
- Con la manzana tengo y si me da hambre mando a Chris a comprarme algo- le guiño el ojo, mientras me acercó a la salida.
- ¡No abuses mucho del chofer!- me grita.
- ¡Te amo, despídeme de papá!- le grite en respuesta.
- ¡Yo igual, y eso haré!- me respondió.
Fue lo último que alcance a oír al salir de la casa, me recibió mi frío y hermoso jardín, respire el aire helado de Seattle, me coloque el suéter con un poco de dificultad, pero lo hice, me lleve la manzana a la boca dándole una gran mordida, camine hasta afuera de la cerca en donde se encontraba Chris con su usual tarjeta n***o y su sonrisa burlona.
- ¿Acaso vas a abrir la preparatoria?- se burló y yo sonreí, sus bromas siempre me pueden alegrar el día.
- No, pero sabes que de aquí a allá son treinta minutos y me gusta llegar temprano, para obtener mi árbol favorito- le dije.
- Cierto, ese árbol tuyo- dice abriéndome la puerta de la 4runner negra.
-Exacto, mío- le guiño el ojo, subo al auto y dejo la mochila a un lado, pongo el libro en mis piernas y la manzana en mi boca.
Chris entra y pone el auto en movimiento, el aire acondicionado estaba encendido, lo que me provoco volver a dormir.
Chirs encendió la radio y OMG de Camilla Cabello está sonando, me puse a cantar la pegajosa canción mientras terminó la manzana.
- Cantas bien Tessa- me dice Chris.
- Lo sé- respondo.
- Si, tú siempre sabes todo- dijo con sarcasmo.
- Claro, bueno no todo, pero si algunas cosas- le respondí.
- Sí, si, si.
Termino de comer mi manzana y arrojo el corazón por la ventana, tomo el libro y lo abro en la página de ayer.
Devoraba cada párrafo velozmente, dejándome sumergir cada vez más en uno de mis maravillosos mundos.
- Señor Darcy, ¿Que hace aquí?- le preguntó Elizabeth.
- Yo...- El señor Darcy, se quedó mudo solo viéndola, tamborileaba los dedos contra su pierna en señal de nervios-. Adiós, señorita Bennet.
Elizabeth se encontraba extrañada por tal acto de aquel hombre, ¿Que quería decirle? Y ¿Por que se detuvo? ¿Acaso intentaba ocultarle algo?
A los instantes escucho como la puerta de la pequeña residencia del párroco era abierta, dando a escuchar las voces de su amiga y su primo los cuales mantenían una conversación animada, al entrar a su casa.
Mi puerta del auto se abre y volteo.
- Ya llegamos, ratón de biblioteca- bromea el chofer.
- Debería denunciarte por Bullyng a una menor- bromeo tomando la mochila, mi libro y bajando del auto.
- Haz lo, y yo digo que cometes abuso laboral- contraataca y yo hago cara de indignada.
- ¿¡Yo!?- abro mi boca en forma dramática.
- Sí, tú- se ríe un poco-. Ya sabes me llamas al salir- me recordó cerrando la puerta.
- Lo se- confirme empezando a caminar gire-. Y si no respondes llamo a mamá- el asiente-. Por cierto- me regreso hacia él y el voltea-. Me comprarás una hamburguesa para el almuerzo- le digo y el gira los ojos.
-No es una pregunta ¿verdad?- yo asiento-. Esta bien ¿como siempre?- le guiño un ojo y me doy vuelta para marcharme-. ¡ABUSO LABORAL!- grita haciendo que varios estudiantes volteen y yo le sacó mi dedo del medio y él se ríe.
Camino lentamente y siento como muchos ponen su vista sobre mí, algunas son asesinas, otras depravadas y unas cuantas de envidia.
El cielo se pone gris y algunas gotas empiezan a caer, provocando que muchos entren rápidamente a la institución, yo no les presto mucha atención.
Unos cuantos charcos sean creado rápidamente por las gotas que van cayendo.
Empecé a caminar un poco mas rápido antes de que la lluvia se pusiera peor, entre a la preparatoria y muchos notaron mi presencia.
- ¡Hola Tessa!
- Tessa estas hermosa.
- Me encanta tú atuendo.
Todos los saludos de los desconocidos eran así, nadie era mi amigo y ellos lo sabían, solo lo hacían por hipocresía, yo solo respondía con una sonrisa de labios cerrados.
Los pasillos se fueron llenando rápidamente, y yo solo buscbaa un lugar en donde leer antes de que la campana sonara, camine un poco y localice una banca al lado del jardín, la fría brisa recorría el ambiente provocando que mi cabello se desordenara, pase mi mano sobre el para que luego quedara como estaba, me acerque a la banca y alguien chocó conmigo de manera muy fuerte.
Hizo que cayera de culo sobre el piso de la institución el cual estaba frío y húmedo.
Estoy molesta.
Varias personas voltearon a ver la escena y luego una mano apareció en mi campo de visión, alce mi vista y unos ojos azules fue lo primero que capte, el chico me ofrecía su mano pero yo me levante sola.
- ¿Que te pasa idiota, que no tienes ojos para ver por donde caminas?- le exprese molesta cruzándome de brazos.
- Lo siento, de verdad no te vi- dijo con una mezcla de burla y sarcasmo, pero al verme de arriba a abajo de sus labios sale una sonrisa.
- Ver- ve- ver- dad- trate de hacer parecer que tartamudeaba -. ¿Acaso me tienes miedo nerviosito?- le dije seria, el chico cambio su semblante.
- Calma hermosa que nada paso- dijo subiendo su tono de voz. Ahora ya no me sonríe solo se encuentra serio pero su expresión muestra diversión.
- Claro que sí, me he lastimado el culo idiota- le doy un ligero empujón, y es cuando lo notó-. ¿¡ Y mi libro!?- empiezo a alzar la voz-. ¿¡DONDE ESTA MI LIBRO!?- grito fuertemente, giro mi vista y el libro yace al otro lado de la banca de metal, o sea en el jardín, corro literalmente hacia donde se encuentra, lo tomo y esta cubierto de lodo y agua debido a la lluvia.
Mi corazón se rompió un poco y más, por ser un libro que estaba autografiado por Janne Austen, o sea una primera edición, fue un regalo de mi padre en mi cumpleaños numero quince, tardo meses en conseguirlo de un vendedor de antigüedades en Londres y gasto una fortuna.
Mi vista cambio totalmente, ya no veía todo a colores, todo estaba rojo, quería golpear a alguien. Nadie absolutamente nadie se mete con mis libros. Nadie.
Puse el libro en la banca y luego fui hacia él. El imbécil de ojos azules.
- ¡Eres un imbécil!- grite-. ¡Eres un maldito, tarado, idiota!-lo dije rápidamente, mis mejillas deben de estar rojas de tanta ira.
- Ey, controla esa boca querida que eres muy linda para hablar así, y además es sólo un libro, nada bueno perdiste- opinó el chico de ojos azules, y con su comentario... Explote. N,o no explote ya que simplemente lo que tengo ganas de hacerle ni siquiera se puede nombrar.
- Escuchame imbécil, en este lugar mando yo, así que puedo hacer tu vida miserable, no sabes con quien te metes, te voy a hacer pagar por lo que acabas de hacer- me gire tome mi libro y me dirigí a la cafetería.
Muchas personas se apartaron de mi camino cuando vieron que iba a pasar, me dirigí al baño en el cual estaban unas chicas.
- Larguense- les dije al estar en el marco de la puerta, me vieron y salieron del baño con rapidez.
Me acerque a uno de los lavamos y tome unas toallas de papel del dispensador, limpie con cuidado el lodo para no romper ninguna pagina. Pude quitar un poco del lodo pero de igual forma el libro estaba arruinado.
Me dieron ganas de llorar al verlo, era uno de mis favoritos, y ahora ya no podre tenerlo en ese lugar.
- Me las vas a pagar imbécil- dije teniendo el libro en mis manos-. Y muy, muy caro.