Cuartito rojo hermoso que guardas los secretos de tus dueños, metí allí a mi esposo, lo puse contra la pared esposándolo con sus manos hacia arriba, me miraba todo enamorado y extasiado, comencé solo observándolo unos minutos parada frente a Él, recorriendo con mi mirada su cuerpote. Pase mi dedo índice por la mitad de su pecho, lo fui resbalando muy despacio hasta llegar al filo de su bóxer, volvi a subir mi dedo muy despacio para descubrir que había cerrado sus ojos y su lengua rodeaba su labio inferior, más me calenté, fui besando el recorrido de mi dedo y se movía gimiendo de gusto, al llegar a su ombligo metí allí mi lengua pero dio un salto y su gemido fue tan ronco que me volvió pendeja en ese momento, lo mire y sus manos hacían puño del deseo que sentía Esta vez no lo bese sino q

