Mierda Albert me miraba extrañado sin creer lo que escucho de mis labios se acercó, me dio la mano nos sentamos los dos en nuestra cama , me miro a mis ojos fijamente y solo pregunto —¿Tu…mamá me desea? Pero si yo jamás le he dado motivos para eso mi gordis Ay carajo como salvo a mi mamá de esta metida de pata de la pendeja de su hija calenturienta, solo comente —Mira Albert esto paso cuando estábamos en la cocina y pues ambos nos quedamos con las ganas y tú ehm tenías tu polla erecta con esa ropa blanca se notaba y la que entro primero fue mi mamá y…se dio cuenta porque parece que la de mi papá no es tan grande como la tuya y bueno cuando fuiste a poner los platillos para el pastel justo te pusiste detrás de ella sintió tu aroma de hombre y tu cercanía pues la pusiste a sufrir y sudab

