Por la noche apenas había dormido un par de horas, aún no podía creer todo lo que había pasado anoche ni menos el acuerdo en que habíamos quedado con Julianne. Al levantarme y ver mi rostro frente al espejo de baño de Albert, sombras oscuras rodeaban mis ojos pero aún así dentro de mí me sentía con las suficientes ganas de seguir mi día, seguir mi día para ver a Julianne.
Albert había dejado una nota sobre uno de los muebles, me había dejado escrito que había salido con su padre a comprar algunos víveres para el almuerzo y que volverían un tanto tarde. Deseché la nota y al saber que Julianne y yo probablemente estaríamos solas durante buenas horas, me desnudé quedándome en bragas y con una camisa que cubría la mitad de mi abdomen. Me despeiné haciendo parecer que recién me había despertado y fingí caminar con somnolencia hasta la cocina.
Julianne estaba sentada con una laptop sobre sus piernas, no había dado cuenta de mi presencia y me permití por unos segundos admirar cada parte de su rostro, estaba vestida con unos jeans y camisa, traía puestos sus lentes y su cabello caía desparramado por su espalda.
-Buenos días-Julianne levantó su cabeza y, al verme pasear por su lado sirviéndome un vaso de agua con bragas no despegó su mirada sobre mi cuerpo, reí internamente.
-Buenos días-respondió unos segundos después- Albert ha salido con su padre a comprar.
-Lo sé, me dejó una nota-me quedé mirándole mientras ella hacía esfuerzos para no observar mi cuerpo que estaba a escasos centímetros del suyo.
-Eh.. si quieres podemos desayunar, puedo preparar waffles en corto tiempo.
-Vale- le sonreí, ella me sonrío de vuelta y no pude no pensar lo hermosa que se veía haciéndolo.
Mientras Julianne cocinaba mi mirada no se quitó de ella en ningún instante, se veía tremendamente sensual y mi único pensamiento era poder agarrar su cintura y apegarle a mí. Julianne pareció notas mi intensa mirada sobre su cuerpo, me miró por sobre su hombro y luego se removió incómoda.
A los dos minutos un par de waffles se hayan frente a mí.
-Huele delicioso-miré a Julianne y está bajó su mirada.
Comimos en silencio, yo mirando a ella y, ella ignorándome a mí y poniendo toda su atención-o eso parecía- en la laptop.
-Muchas gracias-me levanté y moví mis caderas un poco mas de lo que acostumbraba para ir a dejar los platos sobre el lavabo.
Al darme la vuelta en algún momento Julianne se había levantado y estaba frente a mí, no despegaba sus ojos de mi cuerpo y por un momento sentí temor, temor de lo que su cabeza estaba planeando.
-Julianne..-esta se acercó lo suficiente para que su frente se apegara a la mía.
-Tú no puedes..-respiró entrecortadamente-no puedes andar paseándote..así..por la casa..
-¿Por qué no?-levanté una de mis cejas y Julianne me pegó con sus caderas hasta llegar a la mesa.
-Por esto-bajó una de sus manos hasta mis glúteos y los apretó, solté un gemido silencioso.
-Hey.. no deberíamos..
-Ya no me importa hacer lo debido..-suspiró mirándome mis labios- contigo así...no puedo..controlarme- lo último lo dijo en un susurro apenas audible.
Comenzó a ascender desde mi trasero hasta la parte de arriba de mi espalda, haciéndome suspirar. Me tomó por la cintura y me subió sobre la mesa abriendo mis piernas para que su cuerpo quedara entre ellas. Pegó todo su cuerpo con el mío y cerró sus ojos, parecía intentar normalizar su respiración.
Volvió abrir sus ojos y lentamente acercó sus labios a lo míos, me llamaban de una forma inexplicable, quería tenerlos solo para mí hasta que el mundo acabase.
Me acerqué mas rápido que ella y lamí su labio inferior, haciéndola suspirar y apretándose cada vez mas a mí. Me atreví a morder su labio y eso provocó que Julianne comenzara a comer mis labios con prisa, le seguí el juego dentro de su boca mientras se deshacía de mi camisa y me dejaba sobre la mesa solo en bragas.
Al verme casi desnuda Jualinne bajó con sus labios hasta mis senos, donde comenzó a lamer cada uno con movimientos febriles haciéndome soltar pequeños gemidos. Bajó lentamente mis bragas con sus manos hasta quedarme completamente desnuda frente a ella. Mi centro palpitaba totalmente húmedo y Julianne no tardó en saberlo, bajó una de sus manos hasta mi centro y comenzó a mover uno de sus dedos haciendo que los gemidos fueran en aumento en mi boca.
-Julianne....-me miró con ojos de depredadora y me besó hasta que faltó la respiración. Uno de sus dedos se adentró en mí y comenzó a entrar y salir de una forma frenética que en segundos terminó por llevarme uno de los mejores orgasmos que había tenido. Al terminar dándome un corto beso se alejó de mi y a pasos rápidos se encerró en su habitación. Dejándome confundida.
*
Ya era día lunes y apenas tenía ánimo para ir a la escuela y luego trabajar, pero obedeciendo la rutina de levantarme e ir a tomar el autobús no podía retractarme de quedarme tendida en la cama descansando. Llevaba una coleta que amarraba mi cabello y me había puesto un poco de maquillaje, aún seguía confundida por las reacciones de Julianne pero me limité a seguir normalmente hasta poder preguntarle que le había sucedido.
Jasmín había vuelto a la escuela y no podía encontrarme mejor, ambas nos encontrábamos esperando que entrara la siguiente profesora y jugábamos a hacernos cosquillas. Jasmín no lograba hacerme reír así que subió sobre mis piernas y con su nariz comenzó a pasarla por mi cuello mientras tenía mis manos agarradas con las suyas. No sé que espectáculo dimos pero para cuando Jasmín se había bajado todos estaban en silencio y Julianne nos miraba cruzada de brazos y ¿enojada?
-Si ya terminaron de acariciarse pueden prestar atención a la clase-Julianne dio media vuelta y sentí como mis mejillas se acaloraban.
El resto de la clase Julianne no nos miró en ningún momento, nos dejó una actividad difícil y cada vez que alguien le preguntaba algo respondía cortante. Al término nos dejó de tarea otra actividad aún más difícil que la primera y dijo que mañana la quería a primera hora en su oficina ¿podía ser que su humor fuese a causa mía? Deseché la idea y cuando iba saliendo del salón Julianne me llamó.
-¿si profesora?-su actitud me daba cierto temor al conocer la faceta enojada por primera vez de ella.
-Necesito que me acompañes a mi oficina, tengo que hablar contigo-y no dijo nada más, solo caminó sin esperarme y la seguí en silencio por la escuela hasta llegar a su oficina.
Al entrar me señaló una silla y obedecí inmediatamente. Ella se apoyó frente a mi en su escritorio y no habló hasta que la miré fijamente.
-Quiero que me ayudes en cosas de la escuela-se cruzó de brazos-quiero hacer un taller de lengua pero necesito una asistente que me ayude a organizarlo.
-¿y esa soy yo?
-Ajá-me miró fijamente, aún en sus ojos veía furia.
-¿Para cuando sería esto? Yo trabajo..
-Lo sé-puso sus ojos en blanco-te sacaré de algunas clases y así no tendrás problema ¿aceptas?
Dudé unos instantes pero luego asentí.
-Acepto-me resigné.
-Muy bien-se levantó-también iba a invitar a tu amiga para que ayudara, pero ahora veo que sería una distracción para ti ¿no?
-¿De qué hablas?-estaba totalmente confundida.
-La que estaba sobre ti en mi clase-me dio la espalda- si la invitaba y las dejaba solas que otras cosas hubieran hecho.
Reí internamente ¿acaso me estaba haciendo una escena de celos? Decidí seguir el juego.
-Sí, bueno-suspiré-tendremos que hacer esas cosas en mi casa.
Julianne se quedó inmóvil en su lugar.
-Bueno profesora-me levanté- si eso es todo me voy-di media vuelta y caminé hacia la salida, pero una mano agarró mi brazo y me dio vuelta pegándome a la pared.
-No me gustó verte con ella- cerró sus ojos aún pegada a mí- te prohíbo hacer lo que hacían en mi clase ¿entendido?
Aún seguía con sus ojos cerrados y yo apegué su rostro al mío.
-¿y quien eres tú para prohibirme eso? no me vas a prohibir nada porque no eres mi dueña, yo soy libre -la alejé de mí- tu y yo somos amigas con ventaja, y lo que estas haciendo ahora es una escena de celos.
-No son celos, yo no quiero verte con ella y es mi punto final-se alejó de mí.
-Lo que sea-sentía mis venas arder, cuando iba a abrir la puerta su cuerpo se apegó en mi espalda y sus manos agarraron mi cintura.
-Te quiero en mi auto en cinco minutos-susurró en mi oreja dejándome paralizada.
-¿qué?
-En cinco minutos-y me empujó hacia afuera cerrando la puerta detrás de mi.
¿¿Quién entendía a esta mujer??
Caminé hacia los estacionamientos automáticamente.