Capítulo VII

1386 Palabras
El silencio se prolongó durante un minuto. Julianne pareció salir de su ensimismamiento, aún así su esposo y Albert quedaron confusos un momento. -Ya nos íbamos a la fiesta-Albert se había levantado- vamos Nalia. Me levanté enseguida y caminé pasando al lado de Julianne y su esposo, antes de salir y sin que nadie más se diera cuenta le guiñé un ojo a Julianne. No pude ver su reacción ya que cerraron la puerta. -¿lista?-Albert me miraba en la oscuridad. -Lista-le sonreí. La fiesta estaba a un par de manzanas, pero aún así Albert insistió en que fuesémos en el coche de su madre, argumentando que caminar nos demoraría más. -Mamá esta rara-Albert iba conduciendo-es como si ahora estuviese en otro planeta, apenas habla y se pasa el día encerrada en su cuarto. -mhh-no quería hacerme ilusiones, pero algo dentro de mí me decía que quizás yo era la causa de ello. Albert estacionó en la vereda del frente, bajamos y nos dirigimos a una de las primeras casas donde provenía música. Algunos chicos se encontraban desparramados por el jardín, algunos fumaban y otros bebían, seguí a Albert dentro de la casa ignorando la mirada de algunos chicos. Por dentro las luces de colores me dejaron unos segundos aturdida, el olor a m*******a y alcohol se incentificaba a media que íbamos adentrandonos. -Hey Albert!- un chico gritó desde el rincón- Albert! Miré hacia la dirección de donde llamaban y un chico alto y cabello cobrizo agitaba su mano para que nos acercáramos. -Lerol!-Albert le dió un choqué de palmas-No pensé que venías!-gritaba sobre la música. -!Yo tampoco Al!-rieron-¿quién es ella!?-me señaló. -Es Nalia una amiga de la escuela-le sonreí-el es Lerol vive por las cercanías-me explicó acercándose a mi oído. -Vaya tío-nos observaba riendo-¿son novios? Albert enrojeció y yo miré hacia otro lado. -no, no lo somos-Albert aún seguía rojo. -Que va-Lerol me guiñó un ojo-pero bueno, que sepas que estoy soltero eh. La primera hora Lorel se la pasó hablando de como su nueva escuela apestaba, por mi parte, cada quince minutos me levantaba y tomaba alcohol, el plan debía salir a la perfección. -Hey-Albert me miraba intrigado-¿no te estás excediendo con el alcohol? -Tranquilo-le sonreí-tengo resistencia. -Cada vez me enamoras más chica-Lerol me miraba riendo. Dentro de mí aun seguía consiente, pero de vez en cuando un leve mareo me hacía perder por instantes la razón. -¿Quieres ir a bailar?-Albert gritó por sobre la música. -¡Claro! -Hey chicos no se vayan sin mí-Lerol avanzó detrás de nosotros, al parecer a nadie le importó que dos chicos y una chica bailaran en conjunto. Pasadas unas horas mis pies dolían y el ambiente se estaba tornando mas despejado, varias personas se habían ido y solo quedaban algunas que o fumaban o bebían, yo era de las últimas. -Nalia ¿te sientes bien?-miré a Albert y reí, el alcohol se propagaba por mis venas y mi cerebro respondía cada vez más lento. -No está bien hombre-Lorel fumaba-es mejor que te la lleves a casa. -Shh-volví a reír-!qué la fiesta todavía sigue eh! -Me la llevaré a casa-Albert se despidió de Lorel y yo le mandé un beso con mi mano, subimos al coche, no sé en que momento la casa de Albert ya se encontraba frente mío. -Nalia quédate quieta-me ayudó a bajar y yo solo reía, al momento de entrar todo estaba en silencio y oscuro y por alguna razón comencé a reír mas fuerte. -shh, mamá y papá están durmiendo-caminamos hacia su habitación y me dejó lentamente en su cama, me quedé unos segundos mirando al suelo y luego volví a reír. Albert hacía todo lo posible para que mi boca se mantuviese cerrada pero poco podía hacer. -Nalia durmamos-se acomodó en el suelo-ya es tarde, que duermas bien o trata de dormir. -Claro amigo-reí más despacio, el sueño quería entrar pero yo tenía mi misión y no podía dejarla. Pasada la hora me levanté silenciosamente y caminé por el pasillo hasta la cocina. Ardía mi estómago y necesitaba desesperadamente un vaso de agua. -¿Nalia?-escuché la voz de Julianne detrás de mí. -Hola profesora-me di vuelta, Julianne llevaba unos pantalones holgados y una camiseta, no llevaba brasier. -¿Qué haces despierta a esta hora?-Seguía inmóvil mirándome cruzada de brazos. -Necesito un vaso de agua-le miré con una sonrisa-¿y usted profesora? -Aquí no soy tu profesora Nalia-avanzó hasta mi lado-los vasos están allí-me señaló un mueble. -Gracias, julianne. Tomé dos vasos sin parar y cuando volví a mirar a Julianne ella se encontraba aún en el mismo sitio. -¿le sucede algo?-me acerqué y ella retrocedió un paso. -No, ve a descansar-dio media vuelta. -¿segura?-avancé un paso-podríamos hablar. -Nalia ve a descansar-sonó como una orden-sabes que tu y yo no deberíamos ni vernos. -Pero aún así lo hacemos-avancé otro paso-¿no quieres hacer algunas cosas ahora? Julianne se volvió a mirarme, no podía descifrar su rostro. -No, ve a dormir-hizo el amago de volver pero rápidamente hice otra pregunta. -¿y si nos besamos? ¿o nos acostamos?¿o nos tocamos?-estaba detrás suyo. -Te he dicho que vayas a dormir-cada vez su voz se escuchaba menos-por favor, ve a dormir.. -¿y si no?-con mis dedos acaricié uno de sus brazos, Julianne no se movió, más bien parecía contener la respiración. Quizás mis reacciones si eran bastante lentas, porque en el momento en que Julianne unió nuestros labios aún no podía creer que lo hubiera hecho. Se separó al instante de mí pero no la dejé huir, atraje su rostro al mío y entré con mi lengua desesperada a su boca. Entre besos y manoseos Julianne me había llevado a uno de los sofás, me lanzó delicadamente y luego ella se puso sobre mí. -Esto pasa cuando quieres seducir personas mayores que tú-comenzó bajando con sus manos hasta mis senos, un gemido silencioso salió de mis labios. -o cuando miras a tú profesora provocándola en medio de una clase-y bajó una de sus manos hasta mi entrepierna, dos de sus dedos se encargaban de torturarme por sobre la tela. Más gemidos salían de mi boca y algunos no los podía controlar. -shh-dejó de tocarme-si no te callas no seguiré. Cerré mi boca instantáneamente y cada vez se me hacía mas difícil no gemir. Julianne comenzó a besarme, al menos ahora cada uno de mis gemidos era acallado por su lengua. Continuó dándome una lenta tortura hasta que me quitó la camisa. No llevaba nada debajo y eso por un momento paralizó a Julianne, pero en cosa de segundos su lengua arrasaba con mis senos y estómago, una de sus manos se puso sobre mi boca, debía ser más callada. Cuando su boca pasó por sobre mi entrepierna mi necesidad de tenerla dentro de mí aumento más, pero Julianne  al parecer estaba decidida a torturarme. -quizás me arrepienta de esto mañana pero ahora, ahora lo único que quiero es tenerte-quitó mis pantalones de pijama y la última tela que me separaba de mi total desnudez. Julianne se tomó su tiempo para mirar cada espacio de mi cuerpo. Yo no podría contenerme mucho más así. Cuando uno de sus dedos se adentro en mí gemí nuevamente. -shh-volvió a callarme con su boca, pasado un rato donde sus movimientos comenzaron a ser más continuos llegué a un orgasmo que no podía creer posible. Julianne se encargó de besar cada parte de mi rostro y cuerpo, pero ya habíamos hecho demasiado ruido y no podíamos arriesgarnos. -No sé que es esto Nalia-nos estábamos vistiendo-pero no quiero que acabe, no quiero que acabe. Me quedé mirándole perpleja. -Podríamos ser amigas con..ventaja-julianne levantó su mirada interrogándome-ya sabes, que solo se reúnen para tener.. -Sexo ¿no?-Julianne pareció pensárselo- está bien, pero esto queda entre tu y yo ¿vale? -obviamente-le volví a mirar-deberíamos tener reglas, ya sabes. -¿reglas? -Sí, como poder acostarse con demás personas, etc. -Claro-volvió los ojos-mi esposo y tu trabajo ¿Cómo no? Le dí una sonrisa. -Es mejor que vayamos a dormir-Julianne se levantó-va a amanecer. -Buenas noches-me encaminé hacia la habitación de Albert. -Nalia-Julianne seguía parada en el pasillo- nada de amor. Me quedé en silencio. -Nada de amor-y seguí caminando.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR