5. Capítulo

2159 Palabras
Al poco tiempo Alexander se había ido, asegurando que tenía un pendiente que hacer y fue allí cuando Andrea se disculpó por haberle hecho perder el tiempo, sin embargo le repitió que no tenía de que preocuparse y se marchó otra vez, estaba a solas y se ponía a pensar en toda la situación que vivió. Fue todo una tremenda vergüenza. Ni siquiera sabía cómo se lo contaría a su amiga Mercedes, quién de seguro, no tardaría en burlarse de ella por todo lo que había pasado. Y es de esa manera cómo empezaba a gritar por toda la casa por lo sucedido. La bolsa sobre su cama, todavía no dejaba de ser un claro recordatorio de lo que había ocurrido, de la tremenda vergüenza que había pasado allí. ... —¿Qué dices? —Que por error le envié un mensaje a Alexander que te enviaría a ti y allí le decía que me trajera toallas femeninas, analgésicos para el cólico menstrual y además de eso chocolate si no era mucha molestia, obviamente jamás le escribiría una cosa semejante a Alexander, pero me equivoqué y le terminé enviando el mensaje que era para ti, no puedo creer cómo es que pude equivocarme de esa manera y encima pasar tremenda vergüenza. Fue algo tan estúpido de mi parte, y él amablemente vino y me trajo todo lo que le dije, incluso frutas. ¿Puedes creerlo? —Me parece una cosa de no creer. ¿Es que Alexandra caso es un príncipe azul o algo parecido? No es posible que eso haya pasado. ¿En serio? —expresó luego de soltar una risotada y ella se le quedó mirando con los malos ojos. —Sí, ya sé que debo ser más cuidadosa a la hora de enviar un mensaje no vaya a ser que se repita una situación similar o incluso peor. ¿Te imaginas que hubiera dicho algo malo de Alexander en ese mensaje y se terminara por enterar? Mejor ni me lo imagino, habría sido terrible, la verdad. —Pues sí, habría sido sumamente malo para ti, eh —señaló y expiré. —Pero ha sido eso solamente, aunque no deja de ser una situación vergonzosa, eh. —Ya quitale hierro al asunto. Tal vez debí enviarte un mensaje para asegurarte de que realmente no me estaba equivocando, pero no lo hizo. —No, de hecho me dejó el mensaje en visto y nunca recibí una respuesta de su parte. Yo me di cuenta demasiado tarde y cuando intenté llamarlo, tampoco tomó mis llamadas. —¿Y si lo hizo adrede? Digo, quizás Alexánder en realidad quería verte y por eso pasó por alto el hecho de que podría tratarse de una equivocación, razón por la que también no contestó ninguna de todas tus llamadas. Por eso se presentó aquí sin decirte nada. ¿No crees que es eso cierto? —Ya lo creo que... No, no sé por qué dices eso —se retractó agobiada. Solo no quería dar su brazo a torcer. —Vale, sé que no lo quieres admitir, pero sabes que tengo toda la razón del mundo, que tarde o temprano va a suceder. Ahora me empiezo a convencer un poco más de que ese Alexander tiene cierto interés por ti, tal vez no lo quieres aceptar, pero definitivamente tienes que darte cuenta de que eso es lo que está pasando. —¿De verdad? Yo no lo creo. Iré a tomar una siesta, me empieza a dolor el vientre otra vez. Ya sabes lo mal que se siente ese dolor. —Por supuesto que lo sé y también entiendo que lo que estás queriendo es huir, para que no siga hablando del mismo tema, pero estoy siendo sincera contigo. Ya te darás cuenta de que llegará el momento en el que Alexander se te va declarar, ya que eso es solo cuestión de tiempo, en serio siento que él está enamorado de ti, al menos empieza a verte de otra manera. —En serio, no pensé que te ibas a montar todo una película sobre ese asunto. Me dejas sin palabras cada vez más. No me imagino lo que vas a pensar si te cuento que Alexander me invitó a una galería el día de mañana, y no es la misma galería en la que se expondrán los cuadros que han sido seleccionados de la universidad, es una galería sumamente importante nada más y nada menos que de Harry Patterson. —¿En serio? Justamente varios de mis compañeros estaban hablando sobre ese artista y aseguraban que estarían allí... Espera, ¿estás diciendo que Alexander te invito? —Así es. Me invitó a esa galería y quiero asistir porque es un pintor que admiro demasiado, por lo que me puede perder la oportunidad. No hay nada más de especial en todo eso, en serio, así que ya quita esa cara —le pidió, pero ella solo comenzó a reír sin parar, de manera que ella la asesinó con la mirada antes de salir de allí y caminar a su habitación. —No me imagino nada, en serio, solo eres tú quien no quiere aceptar que todo esto podría tratarse de una cita importante, así que deberías de pensar bien en qué ropa vas a ponerte, no puedes aparecer con cualquier cosa, eh —apuntó a toda voz, para que ella la escuchará. —¿Cita? —se preguntó a sí misma, cerrando la puerta, aún pensativa en lo que le había dicho. No, por supuesto que no se trataba de una cita, solamente de una salida normal. Así que tenía que sacarse esa tonta idea de la cabeza y no confundir la situación, y más aún que Mercedes solo andaba pensando últimamente en romances inexistentes. Pero... Aunque quería convencerse de ello, le agradaba más la idea de pensar que se trataba de una cita, más aún fantasear con el motivo por el que la había invitado, aunque eso era algo tonto de su parte. Liberó el aire sonoramente. Después de un rato, descubría la pintura que hizo de Alexander. ¿Cómo había sido capaz de adivinar que ella había intentado hacer un lienzo y luego lo cambió por otro? todavía no sabía cómo es que fuera posible que sospechara sobre eso. No podía permitirse afirmarle algo así, no lo haría. Así que se le ocurrió la grandiosa idea de deshacerse de ese cuadro. No había razón para que todavía lo estuviera conservando y más cuando no significaba nada por ella, tal vez por eso le decía eso y estamos asegurando que ella sentía algo por Alexander, y viceversa. Sin embargo nada de lo que estaba pensando era cierto y se lo dejaría saber. Tomó el cuadro, no era tan pesado o enorme, así que lo podía manejar con facilidad. Lo metió en una enorme bolsa y salió con eso del edifico, tal vez estaba siendo un poco exagerado se su parte caminar tanto para buscar a un bote de basura y deshacerse del mismo, pero quería que estuviera lo más lejos de ella posible y por eso atravesó la ciudad a pies. Pocos, eran la cantidad innumerable de transeúntes que miraban a la muchacha con suma curiosidad, pero eso a ella no le importaba, así que seguía su camino como si nada. Hasta que se tropezó con alguien. —Oh. Discúlpame no fue mi intención... —se frenó en seco, ya que se trataba de Alexander, quien lo miraba con sorpresa ante semejante casualidad, porque de entre tantas personas justo Andrea pensaba en eso, una desafortunada casualidad, resultaba ser para ella de mala suerte, y más cuando llevaba ese cuadro, solo esperaba no quedar al descubierto. Eso sí que no le agradaba en absoluto —Alex... —Andrea, qué casualidad volver a verte. ¿Puedo saber a dónde vas a esta hora? —quiso saber. —Yo... Solamente estoy de paso, camino nada más. —¿Ah sí? —es lo único que dijo, antes de quedarse a mirar la bolsa que trajo con ella, y no supo qué hacer, sentía que estaba a punto de preguntar por ello, ya podía fijarse en sus curiosos ojos que quería saber sobre eso —. ¿Qué es eso? ¡Bingo! —Oh, no, no es nada. Bueno solamente una compra que acabo de adquirir. ¿Y qué tiene de malo que esté caminando por aquí? No es como si va a pasarme algo. Yo me sé cuidar bien —le dijo, y él sonrió. Se llevó las manos a los bolsillos de su pantalón, ciertamente se miraba bastante atractivo, usando un traje a la medida, que le transmitía esa atracción profunda que la deshacía y hacía que su corazón se pusieron a latir sin parar. Es lo que sucedía cuando estaba cerca suyo, y por más que intentaba no dejarse arrastrar por todas esas sensaciones, era en vano siquiera el intento. —Se debe andar con mil ojos siempre. Uno nunca sabe lo que puede pasar, y eso aplica también para ti. ¿Por que eres tan confiada? No seas más así —le pidió y ella se mordió la lengua. ¿Por que exageraba tanto? Ella estaba bien, no le había pasado nada. No entendía por qué exageraba de esa manera entonces. —Bueno, si bien es cierto que uno tiene que tener cuidado, estoy bien no hay que de que preocuparse, de todos modos agradezco que me lo hayas dicho, aprecio que pienses en mí. Bueno, no es exactamente la manera cómo quería decir eso, pero... —Ya comprendí, no hay necesidad de qué me lo vuelvas a decir. Así que puedes estar segura de que no necesito que otra vez vayas a decirme que tenga cuando. No estoy pequeña —hizo un puchero. —¿Por casualidad vas directamente a tu casa o vas a seguir caminando? —Iré a casa —dijo rápidamente eso, no le había parecido muy convincente y por eso la vio con duda. Ni estaba diciendo la verdad, solo mentía, ya la conocía lo suficiente como para saber qué no estaba siendo sincera con ella. Así que Alexander podía estar seguro de que ella le estaba mintiendo y solo buscaba la forma de escapar de lo que últimamente sentía, ya que cada vez que estaba cerca suyo, él hacía que ella se pusiera más nerviosa, y comenzando a confundir los sentimientos suyos, de una manera en la que no debería porque al final lo de ellos solamente era un contrato, y la relación que tenía no era algo serio. Por fin había conseguido una excusa perfecta para hacer que ella fuera con él a comer. Aunque en realidad todavía no había hablado nada con ella. Así que no le mentía al decir eso. —Espera, en realidad tengo que hablar contigo sobre el matrimonio. Así que deberíamos platicar sobre eso, yo sé que ella te envío un mensaje avisándote cómo serían más o menos las cosas, pero todavía hay detalles importantes de los que debemos conversar, creo que sería perfecto hablarlo ahora, así que ven. —Aguarda. No, no puedo. Andrea se interpuso de inmediato, no podía ir a ningún lado porque todavía tenía que deshacerse de la pintura. —¿Por que? No es como si tienes demasiado urgencia para regresar a tu casa para terminar algo, que yo sepa no hay tareas pendientes que debas hacer, así que no hay ningún inconveniente para que vengas conmigo y tomes un café, no te voy a quitar más de media hora. Y no pongas una excusa porque yo sé que... —No, no se trata de eso, lo que pasa es que mi compañera de apartamento y yo vamos a hacer algo en la noche, una cena... de hecho juntas hace mucho que no nos reunimos y por eso no puedo ir contigo a ningún lado, lo del matrimonio lo podemos hablar en otra ocasión pero ahora tengo demasiada prisa, lo lamento mucho Alexander. Estoy siendo sincera contigo, no te miento, así que, con permiso —le expresó rápidamente antes de ponerse en marcha con prontitud Perú antes de lo que te imaginas vaya Alexander estaba agarrando su brazo impidiendo su casi huida. —Ya dije qué necesito hablar contigo, Andrea, y si sigo siendo amable contigo cuando digo algo, eso debe cumplirse, no te olvides del contrato que has firmado. No te la recuerdo de mala manera solo es para que lo tengas en cuenta Andrea y realmente tengo que conversar contigo, no es ninguna excusa o cualquier cosa que estés pensando, ya la semana que viene se tiene que llevar a cabo la boda es la fecha más pronto que pude solicitar... ya no me queda demasiado tiempo con respecto a la herencia, así que es hora de irnos preparando porque estamos en la recta final —¿La recta final? —susurró bajito y luego comenzaba a hacerse a la idea. Tragó duro.
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