4. Capítulo

1840 Palabras
Alexander tenía cosas por hacer, pero no había podido decirle que no, y ya se estaba adentrando a su apartamento, mirando por todos lados, observando curiosamente el lugar en donde vivía Andrea, no entendía cómo es que ella prefería seguir viviendo allí, compartiendo un espacio con alguien más, en lugar de comprar un apartamento bonito, donde podía estar tranquila, tal vez no quería irse a vivir sola, no estaba preparada para hacerlo ahora mismo, necesitaba tiempo. Andrea había dejado todo lo que le trajo Alexander en su habitación, menos las frutas qué se las llevó consigo a la cocina cuando estaba preparando un batido de chocolate y ofrecerle algo a él. Era lo menos que podía hacer, después de todo. Seguía pensando en todo y le parecía de película no podía creer que Alexander de verdad se tomara en serio sus palabras, incluso si era una equivocación y le comprara todo lo que ella necesitaba. Era un gesto de su parte que la dejaba pensando en otras cosas, y ya inevitablemente estaba balanceándose por esa cuerda de ilusiones que incluso se tambaleaba, amenazando con hacerla caer al vacío. Peor eso a ella en ese momento no le importaba. El riesgo no parecía ser de vida o muerte para sus sentimientos. Sonrió inconsciente antes de volver con él. —Ten. —¿Batido de chocolate? —Sé que no te he preguntado, no me digas que no te gusta el batido de chocolate, ya que lo he preparado pensando en que te gustaría no es normal o al menos no es lo más común que no le guste alguien algo hecho de chocolate. —No, no es eso. De hecho es una de mis bebidas favoritas y por eso me ha sorprendido un poco. Es todo. Así que no te preocupes. Qué si me gusta, eh —aseguró y la tomó de a pocos sorbos. —Me alegra. Ella también se había incorporado cerca suyo y había surgido ese silencio incómodo, que no sabía como romperlo, porque no le venía a la mente algún tema de conversación que pudiera encajar en ese instante, ahora es cuando se arrepentía de haberle dicho a Alexander que pasara a su apartamento. Por supuesto que solo tenía la obligación de ser amable por lo que había hecho Alexander y de alguna forma compensaría lo atento que había. —¿Sabes de qué tengo curiosidad? De saber en donde está tu lugar para pintar. —¿Por qué de pronto? No es interesante. Alex... Siento mucho lo del mensaje. No creo que siendo viernes y con tantas cosas de la que te tienes que ocupar, hubieras estado libre así que lo siento por eso. —Ya olvida el asunto. No estaba haciendo nada interesante —le mintió —. Es importante que cómo pintora, tengas a un lugar en donde puedas dejar volar tu imaginación, eso te permitirá a centrarse más en lo que estás haciendo, así que no es irrelevante como me quieres hacer ver. —No digo que sea poca cosa. En realidad pinto en mi habitación, allí me centro, y echo a andar la imaginación como dices —confesó. —Puedes tener un bonito estudio apropiado sí es lo que deseas, tienes el dinero para comprar una casa hermosa con todo el espacio que necesitas, me doy cuenta de que ese apartamento es muy pequeño y puedo percibir que no es un sitio en el que verdaderamente te puedas inspirar demasiado, a veces cambiar también te ayuda un poco a abrir la mente. Solo podrás darte cuenta cuando cambies de sitio, y sabrás que tuve razón, eh —señaló y ella suspiró. —Lo sé, no pondré tus palabras en duda, solo no quiero dejar a mi compañera sola. Tampoco es un tema que he conversado con ella. Él volvió a tomar de su batido sin dejar de mirarla. Y ella volvía a sonreír nerviosa. —Vale. Claramente tienes que hablarlo con ella. ¿Me dijiste que es abogada? —Lo será, Mercedes es muy buena manejando todo el asunto de las leyes. Estoy segura de que lo conseguirá, logrará hacer su sueño realidad. —¿Y que hay de ti, Andrea? —Yo... También seré una profesional, ya lo verás. —De acuerdo, me gusta que estés segura de lo que quieres. ¿Sabes que pude evidenciar el otro día? —¿Qué? —Tu pintura... A diferencia de las demás, parecía ser un plan "B". —No sé que es lo que quiere decir. —Es decir que la pintura que hiciste, en realidad no fue la primera que se te ocurrió, pude percibir eso también, supongo que hiciste algun cuadro más. ¿No es así? Ella se quedó en silencio y solamente abrió los ojos como platos, sin poder creer que había llegado a esa conclusión, sin que ella se lo dijera, porque tenía toda la razón del mundo. En realidad pintó un cuadro más, antes del que había llevado a la secundaria, pero como se trataba de él, no se lo podía decir. Ya que eso sería muy vergonzoso. —No, no es cierto. Solo hice eso —le aseguró elevando un poco el tono de voz, por lo que Alexander de inmediato puso en duda sus palabras, le estaba mintiendo. No decía la verdad, para nada. —¿De verdad? Yo creo que mientes. Cuando una persona se pone a la defensiva, claramente no está siendo sincera. Lo mismo está ocurriendo contigo ahora. ¿Por que ocultar que el caudro no fue la idea clara desde el principio? No veo lo malo. —¡Exacta... Por eso —bajó la voz y suspiró hondo —. No tiene ningún sentido que te mienta por eso. ¿Por que hablar otra vez del cuadro? Creí que ya todo eso sería un asunto del pasado, sin embargo lo vuelves a sacar en el presente, de verdad que no vale la pena volver a traerlo. Ya superé él no haber sido elegida, en serio. Él negó, no le preguntaba por nada malo, solo curiosidad. —¿Quieres venir conmigo a la galería? —le extendió la invitación de súbito y ella lo miró con vacilación. —¿Contigo? Eso sería un poco raro tomando en cuenta que irán casi todos los de la universidad. Ya sabes, creo que será un poco raro que nos miren llegar juntos. —¿Y quién dice que estoy hablando de la misma galería? No, no es sobre esa galería de la que hablo, en serio, no lo es. Sino de otra, a la que quiero que me acompañes. Anímate. Es bastante interesante —aseguró y ella expiró. —Bueno, ¿cómo lo sabría? —Es el sábado, oh, mañana. Será televisada, pero no tienes de qué preocuparte porque no somos nosotros el centro de atención, sino el pintor, es muy famoso, un conocido mío también. —¿Hablas de Harry Patterson? —Sí, Harry es el dueño de la galería. Es importante para él todo esto. Así que me ha invitado. Puedo llevar a alguien más, y pensé en ti. —Aguarda. Si no se trata de la misma galería, quiere decir que mañana también se llevará a cabo la otra en la que van a estar los cuadrados de los estudiantes elegidos y... ¿no se supone que tienes que estar allí? —tuvo curiosidad por saber y él se encogió de hombros. —Se supone, pero no tengo ninguna obligación en absoluto de estar allí. Así que no iré, no pasa nada, de todos modos no será tan importante como la de Harry Patterson. ¿Qué dices? —Yo... No quería declinar la invitación, mucho menos desaprovechar una oportunidad como esa, a sabiendas de que era algo que ella le encantaba a ella. Así que no se miraba capaz de decirle que no. Además, era uno de sus pintores favoritos Harry Patterson, así que sería maravilloso poder conocerlo al fin, por esa razón ya no lo pensaría demasiado y tomaría su decisión. —No tienes demasiado tiempo para pensarlo, pero te daré una oportunidad para qué me digas si irás o no. Puedes avisarme antes de la noche. —La verdad sí me gustaría ir, pero sinceramente tengo que pensar aún en lo que debo ponerme —expresó. —Vale. Aunque con cualquier ropa, yo estoy seguro de que te vas a ver bien, entonces, no tienes que preocuparte por la ropa. Se sonrojó. —De acuerdo, de todos modos tengo que pensar muy bien lo que me voy a poner, pero desde ahora te puedo dar mi respuesta, puedes estar segura de que iré contigo, gracias por la invitación. —No te preocupes. ¿A que otra persona más podría invitar que le guste el arte? es obvio que tenía que decirte a ti, ya que te gusta mucho. En eso compartimos la misma pasión. —Es cierto. Pero tú eres mucho más talentoso, porque además de eso eres un fantástico empresario, son cosas completamente diferentes. Tienes mucho talento. —Ese ha sido el comentario que a largo de mi vida he escuchado. Lo he oído cuantiosas veces, que soy bueno en muchas cosas. Pero ahora se siente diferente... Él, dejó la bebida sobre la mesa y se puso en modo reflexivo. —¿Por qué tendría que ser diferente ahora? De pronto me ha dado curiosidad por saber. —Pues antes no sabía qué dirección tomar, pero a diferencia de muchos, tenía demasiadas puertas abiertas, la confusión era extrema. No sabía si podría convertirme en un pintor bueno como el abuelo, luego estaba mi padre, hablándome sobre el mundo de los negocios, sobre todo de lo que yo podría ser capaz de lograr a pesar de mi corta edad. Él y el abuelo siempre habían creído en mí, pero nada me convencía de que era lo correcto en ese momento. Es así como estaba dudando de lo que podía hacer con mi vida. —¿Así que estabas era la espada y la pared? —Digamos que en ese momento no me sentía seguro de ninguna decisión y tanto mi abuelo cómo mi padre estaban tomando una decisión por mí. Pero un día me diste un poco sobre toda la situación y pude decidirme por lo que mi padre me había aconsejado. Amaba demasiado el arte, pero eso no me aseguraba ser tan exitoso como mi abuelo, así que decidí hacer algo diferente. Al final, con el paso del tiempo, terminé por alternar lo que hacía y también empecé con la pintura. De hecho, cuando estoy muy estresado, también pinto, eso me ayuda a relajarme. —Oh, al menos forjaste tu propio camino. —Así es. —¿Puedo ver algo de lo que pintas? —quiso saber, curiosa. —En ese caso, si quieres saber algo de lo que pinto, entonces deberías de ir a mi casa. Solo así podrás ver algo de lo que hago —le aseguró. —¿A tu casa? —Sí, eso he dicho. ...
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