Y se escuchó un estruendo, era Claudia, dejando caer una copa a sus pies. Mirando perpleja a todos. Ella también lo sabía. El panorama volvía a cambiar. Y Andrea apretó la mano de Alex, sintiéndose fatal, al punto de desvanecerse. ... —...Sin embargo lo amo, nos enamoramos, y todo es distinto a como lo había imaginado. Todo este tiempo me he sentido mal por haberles mentido, por participar en algo qué no pensé llegaría tan lejos, Alex y yo lo sentimos demasiado y espero que me puedan perdonar —emitió a duras penas, sintiendo su corazón romperse. Claudia estaba haciendo comprensiva a diferencia de su esposo que seguir procesando el hecho de que todo ese tiempo le habían visto la cara de idiota. —Padre, te pido perdón, lo lamento. —Oh, Calvin, ahora nuestro hijo está siendo si
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