Narra Ander. Tomé con mí brazo herido a mi esposa, ella realmente se veía mal. La moridda fue atroz y salvaje, tengo miedo de perderla. Terror mejor dicho Es humana...perdió mucha sangre. Esa maldita escapó, siempre escapa. Miro al lobo que mate, no siento culpa por proteger a mí núcleo pero me da pena que haya muerto tan joven. Escuchó gritos de los traidores, intentos en vano de engañarme, pero nada me importa. Mí Phenix está herida y me estoy poniendo más nervioso al ver cómo palidece y su sangre mancha su perfecta piel. Corro como si mí vida dependiera de ello hasta llegar a la habitación de mí Phenix y no encuentro a nadie, que extraño. — A-ander.— Susurra débil y hago presión en la herida. ¿Que pasa? ¿Por qué no se cura? Ella al tener nuestra sangre sala más rápido, pero la h

