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1318 Palabras
Narra Asher. No quería ni mirarla en este momento, estoy tan furioso que siento que le gritaré si llego a abrir la boca así que lo primero que hago cuando entro a la habitación es servirme un buen trato Gloux, una bebida fuerte típica de Đavholeg, y me tomo de un trago para tranquilizar mí bestia interna, la cual se asustó demasiado cuando no la encontró. — Yo lo siento mucho, no pensé que fuera tan peligroso.— Ella estaba afligida y sé que tal vez estamos siendo muy duros con ella pero ¿Acaso sabe todas las ideas horribles que se me pasaron por la cabeza? ¡No! — Siéntate en la cama, vamos a hablar, ahora.— Dijo Alistaire con voz fría mientras se sentaba frente a ella. Mis hermanos menores tardaron un poco en llegar pero finalmente entraron y se veían muy serios. Ellos miraron a Phoenix pero no dijeron nada, siempre esperan a que yo comience ya que soy el mayor aunque Alistaire tiene mucha más autoridad que yo pero él siempre me respeta como su hermano mayor. —Antes de darte un buen sermón y castigarte, te daremos el beneficio de poder explicarte, así que hazlo ¿Por qué carajos no nos despertaste si querías salir a caminar? Sabes que nunca te vamos a prohibir nada que no sea por tu bien, si querías salir uno de nosotros te habría acompañado o observado al menos.— Traté de sonar tranquilo pero sé que no tuve éxito, sé que no funcionó tampoco porque su labio inferior temblaba de miedo o tristeza, no lo sé, pero no me gustó así que respiré profundo y la miré de nuevo.— ¿Sabes el miedo que pasamos? Puede que sea exagerado para ti pero no es seguro aún para ti, Phoenix, aún eres un blanco y pueden matarte, es por eso que estamos encerrados aquí todo el día tratando que la unión sea tan fuerte como para que tu esencia humana no sea mortal. — Lo sé... Solo no quería despertarlos, ustedes también deben estar cansados y no quería que por un capricho mío ustedes no duerman. Además quería estar sola y pensar en todo y... —¿Y?— Repitió Ander al ver qué ella no hablaba. — Me sentía un poco molesta con ustedes por lo de.. ya saben, no decirme antes que soy adoptada.— Phoenix nos miró culpable y realmente odiaba esa mirada.— Lo siento, no quise asustarlos y tienen razón en todo, no era su tarea hacerlo... Ustedes esperaban que ella me lo diga pero al parecer es muy duro para ella hacerlo. Lo siento por descargarme con ustedes cuando no tienen la culpa de nada más que querer protegerme. — Angelito.— Me arrodillé frente a ella y le acaricie la mejilla.— Dime la verdad ¿Que es lo que realmente te molestó de nosotros? — Odio que me oculten cosas, es como una traición a mí confianza.— Susurró avergonzada.— Pero ustedes nunca me traicionarían. Solo... No sé, siento que alguien me lastimó pero no puedo decir que es ella o que son ustedes, no lo sé. Solo me siento así. — Entendemos que te sientas así.— Dijo Alistaire ya más tranquilo al parecer.—Pero debes entender algo Phoenix, somos un equipo, somos 5 personas y la única forma de arreglar nuestros problemas es hablando, solo así. Si te sientes mal debes decirnos así como nosotros te diremos si algo nos parece mal, no debes huir Phoenix, no de nosotros. — Aún me resulta difícil pensar que estoy en pareja y que ya no soy solo yo. Lo siento, para la próxima vez les avisaré. — Te acostumbrarás.—Dije acariciando su labio inferior que dijo de temblar.— Pero no vuelva a hacer esto, realmente estábamos muy preocupados por ti. — Te amamos cariño.—Dijo Aramis sentándose a su lado frotando su espalda.—Quiero que entiendas que todo lo que hacemos es por ti, para que vivas feliz. Todo es por ti. Phoenix quedó en silencio pero podíamos escuchar la tormenta en su cabeza, todos sus pensamientos daban vueltas pero no podíamos aferrarnos a ninguno. Se sentía tan mal que nos hizo sentir también de la misma forma, Denzel y los demás tenían razón: ella aún no está lista para muchas cosas y nosotros no le estamos facilitando nada en este momento. — ¿Aún quieres volver al mundo humano? — Si... Quiero hablar con ella.— Dijo en casi un susurro. — Está bien, mañana volveremos.— Dije sentándome a su lado y la tomé entre mis brazos para sentarla en mí regazo, algo que la sorprendió.— Ya pasó cariño, lo dejaremos pasar esta vez pero no lo vuelvas hacer ¿Si? — Esta bien. — Ahora... ¿Que tal si discutimos algo importante?— Dijo Ander y todos lo miramos.—¿Le has pateado el trasero a todos en el póquer o no?— Dijo sonriendo y la tensión disminuyó, es bueno que el humor de Ander aparezca siempre para apaciguar las aguas. — Bueno... Casi los dejo pobres.—Sonrió Phoenix.— Tal vez ya te he superado. —Lo dudo, yo soy el dios del juego.—Dijo Ander con orgullo. — Eso tendremos que verlo.— Contestó mí esposa. — Cuando quieras my desire. —Volviendo al tema... Yo creo que aún mereces un castigo.— Dijo Aramis y me miró sonriendo picaramente, ya sabía lo que mis hermanos querían. — Él tiene razón.— Dijo Alistaire y me miró sonriendo. — Phoenix tendremos que castigarte.— Le informé y ella me miró confundida. —¿Cómo que un castigo? — Si, hay que educarte ángel. — Pero... —Silencio.— Dije serio y ella se calló.— Levántate y quítate las bragas en este momento. Ella me miró confundida pero aún así se levantó y se bajó las bragas. Me excita que sea tan obediente, saca mí lado más oscuro. — Bien, ahora quiero que te pongas boca abajo sobre mis piernas y levantes ese jodido vestido hasta que pueda ver tu trasero levantado lo que más puedas. La excitación invadió sus ojos al entender lo que haríamos. No perdió ni un segundo para hacer lo que le pedí, ya sobre mis piernas con su vestido levantado le acaricié el trasero y podía oler su excitación anticipada y ¡Paff! Le dí la primera nalgada que la hizo jadear y así seguí, le dí tal vez unas cinco palmadas y le acaricié su enrojecida piel para luego seguir. Miré a mis hermanos y ellos ya se estaban masturbando sin ningún problema entonces sonreí, su boquita también necesitaba ser ocupada. — Alistaire ven aquí, nuestra esposa aliviará tu enojo— Miré a Phoenix y ella estaba muy excitada.— Ahora ayudarás a qué tus esposos se relajen usando tu bonita boquita ¿No es así nena? — Si.—Gimió las palabras. Alistaire se acercó y llevó su pene a la boca de Phoenix, quién gustosamente lo recibió y comenzó a chuparlo mientras yo seguía trabajando en su trasero. Cuando vi que era suficiente para Alistaire, le hice una seña y Ander ocupó su lugar. — ¿Quieres castigar a esta traviesa niña?—Le pregunté a Aramis y él asintió emocionado. Le di mí lugar a Aramis mientras yo me aflojaba los pantalones para liberar mí erección. Aramis no la golpeaba tan duro como yo pero igual le ponía tan excitada que con su trasero buscaba la mano de Aramis. Cuando Ander tuvo suficiente yo ocupé su lugar y ¡Joder! Esta mujer tiene una boca pecaminosa, es la cosa mas jodidamente excitante. — Quiero follarla.— Dijo Alistaire y la miró.— Duro y salvaje. Todos queríamos hacerlo y lo haríamos, esto no se queda aquí, ella tendrá que lidia con su castigo.
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