Esperó escondido en los arbustos como una fiera frente a la casa que había invadido hasta bien entrada la madrugada. Pensar que podría estar haciendo para no aburrirse en la tierra le hizo acrecentar aún más su rabia, sabía que no tenia respeto por ninguna criatura del universo porque simplemente se creía único e indestructible. Finalmente un auto elegante rojo paró frente al portón y fue su oportunidad, se cubrió la cabeza con la capucha y de un salto llego hasta interponerse entre el portón y el vehículo golpeándolo. Korgam salió del auto mirándolo con el ceño fruncido y sus dos guardias desenfundaron su armamento. - ¡Vaya! No tardaste nada en aparecer - se acercó mirando lo alto que estaba - preparas tu viaje a casa sin mí y eso no es correcto - No entiendo que parte no te quedo clara

