Cuando la imagen de Jess se evaporara, los vampiros empezaron a clamorear. Sus semblantes se veían petulantes, no querían creer por las buenas, no se dejaban llevar por la persuasión, si no que quería la guerra, probar la sangre. Así un nueve de junio, ante un inminente invierno, se desatara una guerra estrepitosa, cruel y sanguinaria. Los licántropos estaban con armaduras de acero, sus ojos brillaban con un fulgor que incluso brillaban como rayos solares dejando incluso ciegos temporalmente a los de sangre fría. No obstante, toda la sangre derramada era de Vampíros, ellos caían como frutas maduras. Al ver que se estaba cayendo como moscas a la miel, los Vampiros más longevos empezaron a sentir miedo. Suponían que ellos eran poderosos, eran mejores, pero ante estos licántropos, caían co

