Señorita Dehbra, ¿porque está tan callada? —le dice el lobo, el siempre había sido rechazado en su vida, pues nunca entendió de el porque no podía ser amigo de los mas afortunados, porque se le negaba a él el paso a los lugares frecuentados por los jóvenes lobos igual a él. —No es por lo que crees, solo no estoy de humor, me siento mal. —¿Quieres volver a tu Clan, con tu gente? —pregunta Onurus. —No. No es ese el caso, y aunque quisiera irme, sé que no puedo hacerlo, solo estoy algo sensible y no es por nada que hayas hecho, solo me siento rara el día de hoy. —Vaya... Te dejaré estar a solas con tu yo interna. —¿Que yo interna? —pregunta Dehbra. —Refiero a que quieres estar a solas y no te molestaré mas. —Vale, pero no te alejes. —¿Es una órden? —pregunta juguetón el Omega. —No lo

