Al adentrar entre la espesa vegetación, Jess miró con ese poder nato equipado en sí misma, tenía unos ojos de halcón o de águila, asimismo tenía un olfato diez veces más finos que la de los perros sabuesos. Ella era súper especial, tenía tanto poder en sí misma que eso hacía de ella la excepción a todos los seres sobre la tierra. Miró a todos lados, pudo deducir las huellas por donde fue llevada la madre de Alejandro. Llegó hasta la rivera del río, miró hacía el vasto rio, se dijo a si misma, por allí la llevaron, y no estaba equivocada. Aunque los vampiros tenían sus propios vigilantes y guardianes, estos eran unos seres inframundos muy horribles de presencia, escondidos en la vegetación a la orilla del río, ellos pondrían en sobre aviso de inmediato al Viejo Castillo. Sin embargo, m

