Al saber Safir de la historia de la joven doncella que llegara ese día a su refugio, sintió una necesidad de buscarla. Se preguntaba si un hombre con una profunda margen dividida a una especie como él siendo un vampiro y ella siendo una mujer lobo, podían tener un amor bonito. Se sacudió la cabeza con algo de desilusión, sabía que sería difícil poder llegar a algo con aquella doncella. De pronto alguien tocó la puerta de su aposento, cuando abrió, vió a Séfora ahí de pies mirándolo, conocía esa mirada lujuriosa, ella había venido aquí para sabrosearse con él como algunas otras veces, sin embargo, él le había aclarado que no sentía nada por ella. —Séfora, quiero estar solo. Agradecería que me dejaras solo —Pidió amablemente, sin embargo la chica Vampiro era toda una rebelde declarada. S

