En cuanto bajé del auto pude ver que el me miraba asombrado y triste pero en un segundo se puso serio y se fue. Yo me quedé allí, en ese parque cercano, me senté bajo un árbol apoyando mi espalda y cabeza en el tronco y miré todo lo que me rodeaba.
Así estuve varías horas, Seung me llamaba pero no le contestaba porque no estaba de ánimos, realmente no sabía que me pasaba, que es todo este cambio, todo esto, de un día para otro ser niñera y haberme acostado con el padre de la niña que cuido, pero Emma, ¡Qué clase de mujer eres! Tú no eras así, que te pasó. Me sentía triste porque sentía que quizás todo esto puede resultar mal.
Me replantee varias veces que tengo que separar el trabajo de lo personal y que sólo intercambiaré palabras con Jacob, nada más.
Miré hacía el cielo y cerré mis ojos de a poco imaginándome cómo sería mi vida con mi bebé, como lo o la vería crecer todos los días. Cómo sería mi casita junto con el y como lo vería llegar todos los días de la escuela. Lágrimas caían sobre mis mejillas mientras lo imaginaba y sin contar que también tenía la frente un poco caliente.
De la nada hubo una fuerte brisa fría, comencé a tiritar, y pum... La lluvia. Abrí mis ojos los cuales me pesaban y me sentía muy mal como para pararme, mi cuerpo no conectaba con mi mente, con mis acciones.
Mi celular sonaba y eso me desesperaba mucho más. Logré levantarme pero la lluvia era muy fuerte, aún así pude caminar un poco pero caí y me desmayé.
Narra Seung.
Estaba en mi casa aburrido y sin saber que hacer aunque tendría que estar estudiando para los exámenes que tenía pero no tenía ganas así que llame a Emma para juntarnos a hacer algo.
Pero ella no contestaba mis llamabas, estaba preocupado y presentía que algo le podría haber pasado.
Así que me bañe, me vestí y salí de mi casa hacia la calle para buscarla mientras la llamaba desesperado.
Después de unas horas sin saber nada de ella, una gran lluvia cayó, por alguna extraña razón mi corazón latía a mil por hora. Necesitaba encontrarla y saber que estaba bien.
Estaba cerca de un parque, no me costaba nada ir allí y ver si estaba. Ahí fue cuando vi a alguien tirado en el piso, entonces corrí hacía allá y cuando vi que era Emms, comencé a llorar y la tomé entre mis brazos.
Sg: Emma, ¡¡Por favor despierta!!
Ella balbuceaba, por suerte era solo fiebre.
Em: J-jacob...
Susurró y logré oirla, me puse un poco triste al saber que nombraba a otro hombre y no a mi, pero ya que, somos amigos y nunca seremos nada más.
La cargué en mis brazos logrando llegar hacia la calle, paré un taxi y nos subimos ambos con dirección a mi casa.
Narra Jacob.
Era tarde y estaba lloviendo, Emma aún no aparecía pero no iba a perder mi dignidad con ella aunque estaba preocupado.
Pasaban los minutos y cada vez me ponía más ansioso y asustado. Quizás ella quería lograr eso, que yo me volviera loco pensando donde podría estar.
Ella debe estar con alguna de sus amigas o amigos, pero... ¿Y si no es así? ¿Y si está mal o en problemas? ¿Y si tuvo un accidente? Me sentiré culpable hasta que no vuelva.
Me cambié rápidamente y metí a Hyu Min al auto, comencé a conducir hacia donde la había dejado para ver si estaba en ese lugar, pero antes recorrí los alrededores. En cuanto llegué al parque la vi.
Estaba tirada en el suelo, temblando y desmayada. Me sentí paralizado, no podía moverme, no podía.
Pero cuando ya había tomado fuerzas y coraje mientras caminaba hacía ella alguien corrió y la socorrió. En ese momento retrocedí. Era su amigo, pude reconocerlo.
Soy un estúpido, como me iba a quedar parado mirándola como se mojaba y estaba inconsciente. Soy un cobarde.
Me sentía furioso de que fuera el y no yo quién te haya tomado entre sus brazos y te hubiera cuidado. Me sentía culpable por dejarte aquí, me sentía una mierda por quedarme mirándote sin hacer nada. Espero que puedas perdonarme por esto.
Me quedé sentado en el cordón de la calle mojándome y mirando un punto fijo, recordándome lo idiota que fui.
Luego de unas horas me metí al auto, conducí hacia casa. Acosté a Hyu Min, me di un baño para luego ir hacia mi gimnasio y comenzar a pegarle a todo. Sentía mucha impotencia y no sabia por qué. Ella es una mujer más, es la niñera de mi hija, por qué me importa tanto todo lo que le ocurre y por qué me puse tan celoso y me sentía tan culpable.
Una vez que ya desquite mi enojo, me di otra ducha para quitar el sudor y me senté en la cama, reeplanteandome que quizás nosotros no deberíamos estar juntos y era hora de separar el trabajo de la vida privada.
Aún no estoy en condiciones de enamorarme y darle la oportunidad de abandonarme como lo hizo la madre de Hyu Min, no permitiré otra vez eso.
Perdón Emma, pero a partir de ahora, serás una empleada más.