Día 15.

1267 Palabras
Narra Seung Estuve todo el camino tratando de despertarla, pero ella no respondía, estaba agonizando. Xx: ¿Tú novia se encuentra bien? Sg: Hmm... Si, ella sólo tiene fiebre. Espero que sea solo eso. Xx: Ten, tengo un jarabe aquí que suelo darle a mi hijo, es muy bueno, sirve para adultos también. Sg: Oh nono, no se moleste, cuando llegue a casa le daré algún medicamento. Xx: Chico, hazme caso, tu novia se pondrá mejor. Suspiré y tome el jarabe, le di un poco y se lo devolví. Sg: Muchas gracias señor. Xx: No hay de qué, joven. Mientras íbamos camino a casa la miraba, observaba cada parte de su cara, lo linda que se veía dormida. Sus labios, miraba sus labios y me daban ganas de besarlos otra vez como lo hice aquel día. Se que nos distanciamos por ese beso, pero si quizás lo hubiéramos hablado y quizás mostrando nuestros sentimientos estaríamos juntos y no estarías trabajando para ese idiota. Emma, yo te voy a cuidar, te voy a cuidar hasta donde me lo permitas, seamos amigos o lo que sea, yo voy a estar contigo. Mientras tanto, seguirás siendo mi gran amiga, desde la infancia, con la que planeaba tener una vida juntos, con la que decidí venir a estudiar aquí. Espero que no te dejes engañar por ese hombre que ya te tiene un poco enamorada y seas realmente feliz porque quieres y no porque te obligan. La tomé entre mis brazos abrazándola fuerte y poniendo mi mentón en su cabecita mientras acariciaba su cabello. ... En cuánto llegamos a casa, le pagué al taxista el viaje y el jarabe, el se negó pero yo accedí. Luego tome a Emma y entre rápidamente a mi casa para ir a mi habitación y acostarla en la cama. Sg: Perdón Emma, pero debo ponerte ropa seca. Busque ropa mía seca y la deje en la cama mientras me acercaba lentamente y le quitaba su ropa. Mientras lo hacía ella balbuceaba, ¿Tanto le duraba el desmayo? ¿Y si es algo grave? Aunque tenga fiebre tendría que haber despertado y delirar. Le quité sus abrigos y luego su remera, en ese momento no pude evitar ver su cuerpo, siempre fue llamativa y linda aunque quería pasar desapercibida porque era tímida y callada. Mientras tomaba mi remera para ponersela sentí un agarrón en mi muñeca por lo que miré a Emma. Em: H-hola. No pude evitar sonreír al ver que despertó. Sg: Hola tontita... Me alegra que estés bien y despierta. Ella sonrió sin tener idea de nada. Em: Hazme tuya. Sg: ¿¿Qué?? Em: Hazme tuya, por favor. La miré confundido, pero confirmé que estaba delirando. Em: Vamos, que esperas... Sg: Soy Seung. Em: Mmm, ¿Acaso juegas conmigo? Creo que ya perdí el hilo de la conversación. Sg: No soy tu jefe, soy Seung. Em: ¿Me vez cara de idiota? Se quien eres. Quiero hacerlo contigo, vamos. Reí y le puse mi remera para luego quitar sus zapatillas y pantalones. Sg: Duerme un poco. Me alejé para buscar ropa para mí, una vez que encontré me quité la ropa y me cambié. No me daba vergüenza hacerlo delante de Emma ya que siempre estábamos juntos y nos cambiamos frente al otro sin problema. Mientras me ponía mis pantalones sentí a alguien abrazándome por detrás. Me di vuelta y era ella, con su hermosa sonrisa. Como me gustaría que esto fuera real y no por su fiebre.. Em: Hola. Sonrió al igual que yo. Sg: Hola tontita. Em: Vamos a la cama, quiero dormir contigo y que me hagas mimos. Asentí y nos acostamos. Sg: ¿Me quieres explicar que hacías en un parque a tardes horas de la noche y con semejante lluvia? Ella evitó mi mirada y miró hacia el techo. Em: Yo... No quiero hablar de eso ahor, además no me siento bien. Sg: Eso ya lo sé. Em: Por eso tienes que consentirme. De un momento para otro se sentó encima mío. Sg: ¿Qué no te sentías bien? Em: Hazme sentir bien. Sg: Emma, vamos a dormir, anda. Em: ¿Me tienes miedo? ¿Asco? ¿Algo? Se acercó a mis labios lentamente. Sg: No quiero confundirme mas, basta. Em: Yo tampoco quiero hacerlo, podemos vivir juntos tu y yo, y Hyu Min. Está claro que piensa que soy ese idiota. Sg: Tengo sueño, quiero dormir. Em: Mm, nop. Sonrió como una niña. Nuestras respiraciones se habían juntado, estábamos cara a cara, quería besarla hasta cansarme pero ella esta enferma, no puedo aprovecharme de eso, además piensa en el, no en mi. Em: Seung, nunca hablamos del beso. La miré. Sg: No quiero hablar de eso ahora. Em: Yo... Quiero besarte otra vez, necesito comprobar algo. Ambos nos miramos. Ella cerró sus ojos y comenzó a besarme, por lo cual yo lo seguí. Puse mis manos en su cintura y continué el beso. Era cálido y tierno, parecido al primero, solamente que este no es con sentimientos. Ella puso sus manos en mis mejillas e intensificó el beso, lo cual yo accedí. Mientras lo hacía comenzó a moverse en mi regazo lo cual provocó que de a poco una erreción se notara. Comenzamos a jugar con nuestras lenguas y volver ese beso salvaje y apasionado por así decirlo. Pero tuve que separarme porque no quería que esto se fuera más allá. Em: ¿Qué haces? Dijo agitada y un poco excitada diría yo. Sg: Yo se que no quieres hacer esto, estas enamorada de Jacob y además estás con fiebre, por favor, no hagas algo que vas a arrepentirte después. Ella suspiró y agachó la cabeza. Me dió un beso rápido y se acostó a mi lado. Sg: Voy a prepararte algo caliente y buscaré un paño para tu frente, ahora vuelvo. Ella asintió, le di un beso en la frente y fui hacía la cocina. Le preparé una sopa y tomé un pañito para mojarlo. Al llegar a la habitación le coloqué el pañito y le di la sopa. El ambiente se había vuelto incómodo y más con mi bulto notable. Sg: Bueno, yo... Em: No te vayas, quédate conmigo. Suspiré y me senté en la cama. Em: ¿El no llamó, no? Sg: No, por lo menos mientras estuve contigo el celular no sonó. Ella suspiró y bajó la mirada. Sg: No estés así, quizás ha estado ocupado o debe pensar que te estás haciéndote la rebelde. Reí y me miró. Em: Desaparecí desde que el me dejó allí, ¿No se le va a pasar por la cabeza por qué no llego? Sg: No se Emma, no lo se. Terminó su sopa y dejo el tazón el la mesita de noche. Em: Creo que ya me siento mejor, gracias. Sonrió. Sg: ¿Te irás a tú casa o a la de tu jefe? Em: ¿Ya me estás echando maldito? Me pegó y reí. Sg: Solo pregunto, porque sino puedes quedarte aquí y podemos estudiar juntos. Me abrazó y correspondí. Em: Gracias, en serio. Sg: Entonces, ¿No vas a volver? Em: No hasta que me llame. Y así pasaron días y nunca la llamó, miraba su celular triste y a la vez con la esperanza de que quizás ese día la iba a llamar para saber como estaba o por qué no iba allá. Mientras todo eso pasaba yo estaba destruido porque ella estaba mal y yo trataba de hacerla reír y hacer que no piense en el para que esté bien, pero yo no podía más. Me estaba lastimando por voluntad propia.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR