CAPÍTULO 41

1686 Palabras

—¿De verdad te vas a poner del lado de ella? —preguntó Rebecca y Roberto asintió, recordándole que ya se lo había advertido—. Pero ella es una impostora. —No —respondió el hombre, con calma—. Ella esa la madre de esos niños, la verdadera, así que no te los puedes llevar, porque, si continúas intentándolo, llamaré a la policía. —No me puedes hacer esto, papá —farfulló furiosa la joven—, no me hagas enojar, por favor, porque no me quiero olvidar de que eres mi padre o de que ella es mi hermana y todo lo que hizo luego de que me fui; porque, si lo hago, entonces ambos se arrepentirán. Roberto respiró profundo, no podía perder la calma porque las cosas eran justo como Rebecca las decía: si ella perdía la cabeza todos saldrían perdiendo demasiado, incluyéndola a ella misma. —Anda, n

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