Capítulo 5: El chico bonito.
Naomi
Me levanto de la cama con toda la cara llena de baba.
-Agh… ¡Qué asco!.-
--> Pero al menos es mi baba.
Me rio ante semejante pensamiento.
Me desnudo para ir al baño y tomar una ducha de agua caliente. Entre mis pensamientos llega un pensamiento que me descoloca.
--> No le escribí a Erick una carta, Dios debe de estar muy preocupado. Sé que lo que hice fue por mí pero no quiero ser tan desconsiderada con él.
Me ducho rápido y me visto para escribirle algo rápido a él.
Envuelvo la carta, me aseguro que este en perfectas condiciones. Me dirijo hacia el servicio de encomienda más cercano, pero en eso otra vez me encuentro con…Harry.
-Ho…hola Naomi, buenos días.- Al decirlo puedo notar un leve sonrojo.
-Buenos días, Harry ¿qué haces aquí?.- Pregunto porque me lo he conseguido en medio del pasillo._
-¿Aquí en el hotel o aquí contig…Ajem… o en el pasillo?.- Me mira con cara de picardía pero siento que puedo confiar en él aunque nada más haya hablado con él en la noche.
-En el pasillo.- Ruedo los ojos porque no quiero que note que me sonroje.
-Estoy por entregar una carta a la Universidad de Stanford pero dudo.- Mira aquella dichosa carta con nerviosismo.
-Sí te ayuda, estoy por ir al servicio de encomienda para mandar una carta. -Espero que acepte mi invitación.
-Sí por favor me ayudarías también. -Me sonríe como si le quitara un peso de encima.
-Bien, vamos. -Afirmo.
Caminando con Harry me puedo percatar de que es fuerte pero no demasiado, que detrás de todo esta picardía hay un beisbolista de corazón puro y alguien muy tímido. Desde pequeña puedo leer a las personas es solo un don que herede.
-Oye Harry, ¿practicas algún deporte?.- Pregunto para confirmar mis especulaciones.
-Eh… si beisbol por eso mando esta carta para que me acepten en la facultad.-
-Wow, enserio?, ¿cuántos años tienes?.- La curiosidad me invade.
-Veinte años y ¿tú?.- Me mira tratando de leer lo que guardo adentro.
-¿Cuántos crees que tengo?.- Pregunta capciosa quiero saber cómo reacción en situaciones así.
-Dieseis años, perdona es que te ves muy joven pero bonita.- Al decir la última palabra se muerde le labio.
-Tengo dieciocho años. Arqueo una ceja, Su reacción es inigualable. Muy inocente.
-¿No estudias?.- Arquea las cejas para obtener una respuesta sensata pero…
-Ya termine la Universidad, hasta vino un experto para evaluarme y se quedó estupefacto con los resultados; dijo que yo podría manejar una empresa por mi cuenta pero...- Lo digo con sinceridad aunque no quiero revelar toda la información.
-Eh…enserio…- Sus ojos brillan con una intensidad inexplicable.
-¡Cuidado!.- Grito.
Me abalanzo sobre él y lo atrapo. Pero quedo cara a cara con él otra vez en el suelo.
-Eh…eh…- No puede decir ni una palabra.
Me levanto y ahora soy yo quien le extiende la mano.
-Casi te atropellan.- Especulo.
No puede decir una palabra, aun toma mi mano. Esto se siente extraño.
-¿Harry?-
-Eh…(mira su mano sujetando la mía)… lo siento pero no te soltaré hasta volver al hotel.- Miro una ternura en sus ojos. A la que no puedo resistirme.
-Está bien. -Accedo a tan inesperada oferta.
Tomados de la mano, vamos hacia el servicio de encomienda, específico que es para el despacho de Erick Athonyson sin más. Nos vamos.
Al regresar al hotel suelta mi mano con delicadeza y agradezco que me haya acompañado.
-Te puedo invitar a salir esta noche. -Algo en él se ha vuelto tímido.
-Mmm… ¿Adonde?-. Me intriga lo que tiene por decir pero al mismo tiempo sus ojos turquesa no dejan de acribillarme.
-Quiero invitarte a una fiesta con mis amigos. -Sigue mirándome buscando dentro de mí la respuesta.
-Pero acabas de conocerme.- Me impresiona este nuevo gesto que estoy recibiendo por parte de una persona.
-¿Cómo puedo confiar en ti?.- Quiero escuchar la respuesta aunque ya la sepa.
-Mira, te voy a dar mi billetera. Allí tengo todo lo importante, la tarjeta tiene 100.000 dólares a tu disposición, la contraseña y mi cédula también están allí. Esto es garantía de tu seguridad. -Me mira confiado y juguetón.
-¿Cómo una billetera me protegerá?. -Pregunto exaltada.
-Es una garantía de tú seguridad y más que esa tarjeta tiene 100.000 dólares.- Pone su mano en su nuca
--> De verdad este chico quiere que vaya a esa fiesta. Pero OBVIAMENTE tomaré mis precauciones. También esa tarjeta no tiene casi nada de dinero pero lo tomaré como un gesto de buena voluntad.
-Está bien… (Meto su billetera en mi bolsillo)… pero sabes que no puedo hablar con desconocidos.-
-Y… ¿qué hay de mí?.- Arquea una ceja tratando de intimidarme lo que me hace reír.
-Jajaja, te voy conociendo eso sí, pero te salve la vida para mí eso cuenta con un acto heroico, no me malinterpretes pero eso no lo hago con cualquiera.-
Harry al escuchar mis palabras me observaba con una mirada de pasión, se iba cercado poco a poco hacia mi rostro tratando de robarme un beso, antes llegar a la comisura de mis labios me susurra.
-Naomi jamás dejaré que algo malo te pase, no sé por qué pero siento que tengo que protegerte.- Su aliento es cálido pero volteo para que sus labios se estampen con mi mejilla.
Miro su rostro para encontrarme que está haciendo un puchero. Lo que hace que me ría a carcajadas.
-Harry no lograras seducirme tan rápido, me gustas pero no lograras besarme con palabras bonitas.- Le aconsejo, me gusta pero no soy una chica fácil.
El chico de un metro ochenta y cinco con ese estilo de rudo pero tierno se me queda mirando como si fuera un tabú lo que yo he dicho.
-No te preocupes a qué hora es la dichosa fiesta.- Cambio de tema para quitarle esa cara de inocencia.
-Eh… bueno…Ajem… Es a las 11:00 p.m. te puedo esperar al frente de tu habitación a las 10:50, ¿qué te parece?.- Vuelve agarrar confianza en sí mismo, se pone firme y me ofrece una disculpa lo que la acepto.
-Está bien. Estaré lista a las 10:50, me gusta ser puntual.- Agrego con un gesto divertido. Lo que él entiende, se despide de mí y voy directo a mi habitación.
***
Ya son las 10:00 p.m. pero no encuentra nada acorde a la ocasión.
---> ¡Agh!, No le pregunte si era una fiesta elegante o una informal.
--->Tienes que aceptarlo te gusta pero sabes que no es él indicado. El lado racional de mi sale.
--->Bueno, mientras que no estas con el correcto tienes que disfrutar al incorrecto. El lado divertido en mi objeta.
---> No te pongas loca, no es para algo sucio. Además si hacemos buenos cálculos el único “novio” que has tenido fue un niño en una fiesta hace cinco años y no duro mucho te dijo: “quieres ser mi novia” y tu accediste, se dieron un beso, después te dijo: “Mira ya no quiero que seas mi novia nada más te quería dar un beso” te uso.
---> No me escape de mi casa buscando un novio viene a conocer el mundo y hacer más fuerte. El amor puede esperar.
Sin más discusiones en mi cabeza procedo a buscar un vestido decente.
-Oh este es perfecto.- Mis ojos destellan regocijo.
Es un vestido que me llega por las rodillas, no tan ceñido al cuerpo, con una falda suelta, y un escote discreto pero aun así pícaro, color perla. Magnifico. Acompañado de una chaqueta de estilo motociclista y unas botas elegantes que me llegan más arriba de mi tobillo, tienen su clase.
-Espero no ir muy… ¿sofisticada?, pero bueno no sé cómo debería ir así que confórmate con lo que hay. -Suelto unas risitas con la última oración.
Me alisto y justo como dijo a las 10:50 p.m. estaba tocando mi puerta.
-¡Un momento!.- Grito.
-Ok.- Recibo de su parte.
Me maquillo muy ligero. Busco mi gas pimienta para asegurarme. Coloco todo en mi cartera, hasta su billetera y abro la puerta.
-Hola.- Mi tono de entusiasmo no pasa desapercibido.
-Ho…hola Naomi esta… muy hermosa.- Me deja apreciar su cara de fascinación.
-¿No es muy elegante para la ocasión a la que me has invitado?.- Pregunto extrañada.
-Para nada será un honor acompañarla.- Me toma del brazo pero antes cierro la puerta con seguro.
-Vámonos.- Me dispongo a caminar agarrada del fuerte brazo de aquel hombre que conocí ayer por la noche.