Sus palabras la hicieron estremecer. Estrella sintió cómo el deseo la envolvía por completo. Su cuerpo se arqueó hacia él, buscando más, ansiando más. Cristian ya se había desabrochado el pantalón, y su erección, dura y palpitante, presionaba la ropa interior húmeda de ella, que temblaba bajo la tela fina. Con manos expertas, deslizó su blusa hacia arriba, dejando al descubierto sus pechos erguidos y hambrientos de caricias. Los besó con devoción, lamiendo con lentitud, disfrutando cada reacción, cada jadeo, cada suspiro. Estrella gimió bajo su boca, enredando los dedos en su cabello mientras su cuerpo ardía de anticipación. Sin decir palabra, él apartó la ropa interior de Estrella y se acomodó entre sus piernas. La mirada que compartieron en ese instante fue eléctrica: deseo, ternura, y

